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Vídeo viral

¡Impresionante! Pone una trail cam y graba 3 lobos revolcándose en una charca

La naturaleza siempre tiene sorpresas para aquellos que la observan. Lo que no se esperaban al poner una cámara en una charca para los jabalíes era que quien iba a entrar a bañarse, serían los lobos.
Los lobos entrando en la charca. Los lobos entrando en la charca.

Desde hace unos años las cámaras de fototrampeo o trail cams, se han vuelto una herramienta imprescindible para el control de la fauna en los lugares más inaccesibles o recónditos. Son cámaras que se emplazan en lugares propensos al paso de fauna, como las charcas o bañas de jabalíes que detectan el movimiento mediante el sensor PIR, que observa las cosas como una cámara térmica y divide lo que ve en cuadrículas o zonas. Si algo que «emite» cierta cantidad de calor, pasa de una zona a otra, considera que hay movimiento y hará disparar la cámara para que haga una foto o un vídeo.

 

Discretas, invisibles para los animales pero siempre dispuestas a dejar constancia de lo que pase por delante de su objetivo, estas cámaras son el mejor “espía” de la naturaleza que luego revelará los secretos recogidos a cualquier pantalla. Descubrir lo que ha grabado tiene un componente siempre de intriga y emoción, ya que no sabemos lo que se puede haber cruzado por el enclave hasta que tenemos delante las imágenes. Por ello, nos imaginamos la sorpresa que tuvo que ser para el propietario de la cámara de fototrampeo que grabó este vídeo al verlo por primera vez. 

 

En una charca escondida en un espeso bosque, el cazador ubicó la cámara para capturar en vídeo a todo aquel que se acercara a ella a beber. La sorpresa vino cuando en vez de los míticos jabalíes revolcándose en el agua, la cámara captó una escena similar pero con tres lobos. Los depredadores entran decididos a darse un baño, que aprovechan para beber pero que disfrutan como cachorros revolcándose despreocupados. Durante largo rato, los animales se tumban en el agua para refrescarse hasta que deciden dar por concluida la hora del baño y marcharse igual de sigilosos que habían llegado, siguiendo su ruta de campeo.