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LA EPIDEMIA SIGUE EXPANDIÉNDOSE

Las cabras mueren por sarna en Castellón y la Consejería se lava las manos

La sarna sartópica se expande entre las cabras de Castellón, infectando al doble de animales desde marzo y la Consellería asegura que no prevé ningún plan de actuación por el momento ni medidas de carácter urgente.
Los casos se han duplicado desde marzo hasta aquí, pero la Consellería se niega a tomar más medias. Los casos se han duplicado desde marzo hasta aquí, pero la Consellería se niega a tomar más medias.

Los cazadores y ganaderos están hartos de denunciar la situación, instando a la Consellería a que tome medidas urgentes para frenar el brote de sarna que ahora azota también a la población de cabras de Castellón, pero la Consellería se ha lavado las manos y ha asegurado que no va a tomar más medidas de las dispuestas en marzo y por supuesto, ninguna de carácter urgente. 

 

Durante el mes de marzo cuando se detectaron los primeros casos de sarna en Castellón, los cazadores rogaron a la Conselleria de Agricultura y Medio Ambiente, que tomaran medidas al respecto antes de que fuese tarde. Dos meses después los casos de sarna se han duplicado en la provincia, y aunque de momento no llega a los índices de otras comunidades, la situación es extremadamente alarmante por la catástrofe en la que puede desembocar. 

 

Toni García, director territorial de Medio Ambiente en Castellón, asegura que entiende la preocupación de los colectivos ganadero y cinegético pero reivindica las acciones puestas en marcha en marzo. “Hasta marzo, hubo cinco animales afectados y, desde entonces se han registrado otros diez hasta ahora”, explican desde el Consell, una cifra que viene a reflejar como los casos no han hecho sino duplicarse a pesar de las medidas

 

La administración autonómica recomienda el uso de piensos medicados a los ganaderos, “cuyo uso” remarcan, “viene avalado por estudios y otras experiencias que obtuvieron buen resultado”, aunque no se citan cuales ni se garantiza el éxito. Una medida incoherente ya que supone asumir que la sarna va a avanzar y que nadie va a hacer nada por frenarla, y que tendrán que ser los ganaderos quien mediquen a sus reses para evitar su contagio. 

 

García insistía en que el protocolo de actuación recibió el visto bueno de las partes intervinientes, entre los que se encontraba José Luis Falomir, presidente de la Asociación de Propietarios para la Gestión Forestal y Conservación del Medio Ambiente (Aproca). El problema es que los resultados no han sido los esperados y a pesar de ello, la Consellería no quiere actuar

 

En Beceite van más de 200 cabras

 

La sarna no es cosa de broma. La sarna se está cebando con las cabras de la comarca de Matarraña, en Aragón, especialmente con uno de los paraísos cinegéticos españoles como es la zona de Beceite. Aunque por ahora el Gobierno regional no ha facilitado datos exactos, han sido localizados más de 200 ejemplares afectados por sarna.

 

En plena sierra de ronda un cazador se encontró y grabó -para intentar concienciar del problema a la desesperada-, la agonía final de un joven ejemplar de macho montés, que comido por la sarna y con la carne podrida, agonizaba ya sin remedio. “Hoy he llorado de pena y de impotencia, un animal no merece morir así”, reconocía desolado Jose Antonio Bernal Benitez, cazador que tuvo que presenciar la horrible escena. 

 

Hace nada apareció un zorro sarnoso en una rotonda en Boadilla del Monte, en una urbanización de viviendas familiares. La sarna también arrasa Madrid y el Parque Nacional de Guadarrama ve morir a las cabras con la total pasividad de las administraciones. Ni autorizan el abate de los animales infectados, ni se recogen y queman los cuerpos -que han demostrados ser las únicas medidas eficaces contra el contagio masivo de la enfermedad-.

 

Los lobos de Zamora están en jaque por la enfermedad y puesto que se trata de un animal que campea por las zonas que habitan todas sus presas, el contagio está servido a todos los niveles. Al igual que ocurre con los venados en Cantabria, que mueren a diario y cada vez más cerca de las casas consecuencia de una mala gestión cuando la sarna afectó a los rebecos. Esta enfermedad se propaga de unas especies a otras y de unos ejemplares a otros sin control si nadie le pone remedio, lo que va a terminar por provocar una catástrofe sin precedentes en nuestra rica y abundante fauna. Si no queremos ver nuestros montes vacíos y arrasados dentro de unos años, más vale que se ponga remedio cuanto antes.