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La comida, esa gran aliada

El perro es el descendiente de un depredador domesticado, el lobo. ¿Cómo se domesticó al lobo? Nadie sabe exactamente como fue, solo tenemos hipótesis como la adopción de algún lobezno o el acercamiento de algún ejemplar adulto en busca de comida y que poco a poco fue cogiendo confianza con los hombres hasta formar equipo en la caza ¿a cambio de nada, como surgió esa confianza o porqué un cachorro de lobo se queda con la manada humana? La respuesta es simple, por la COMIDA.

Esa premisa básica que dio lugar al nacimiento del perro, hablo de la dependencia por el sustento, hablo de la comida, pues precisamente es esa dependencia hacia nosotros la que nos ayuda a tratar muchísimos problemas de conducta, nos ayuda en el adiestramiento y nos hace más fácil formar equipo con nuestro perro. Pero claro, como todo en esta vida hay que saberla utilizar y para saberla utilizar es necesario conocer a los perros, como actúa su cerebro, como aprenden, porque se comportan de una u otra forma... Creo que a estas alturas todo esto lo tenemos algo más claro, al menos eso espero para que así podáis entender este artículo, sea como fuere iré recordando algunas cosas. Vamos a ver como afecta la comida en las diferentes etapas de la vida del perro asociadas a nosotros lógicamente.

SOCIALIZACIÓN O SOCIABILIZACIÓN

Hemos hablado otras veces sobre esta etapa crucial para la posterior relación del can con los humanos. Es la etapa que comienza con el destete del cachorro, es el momento en que nosotros, le proporcionamos la comida, ya no depende únicamente de su madre, comienza la dependencia con nosotros. Es el momento de darle de comer a un cachorro y acariciarlo mientras come, es el momento de antes de darle la comida silbar y llamar la atención, es el momento de que relacione nuestro olor, nuestros sonidos y nuestra presencia con lo más preciado para él en este momento, la comida. Pero claro, quieras o no el cachorro sigue teniendo apoyos ajenos a los nuestros, tiene unos hermanos y una madre, con la que aún debería estar, aunque solo sea para pasar la noche.

Llega el momento de separarlo de madre y hermanos, al principio la timidez es un síntoma lógico, pero si no hacemos nada para evitarla será un síntoma perenne a lo largo de su vida, fijaros en la importancia de estas primeras etapas. ¿y que hacemos? Apoyarnos en la comida de nuevo, al cachorro, al perro siempre digo que se le da de comer no se le echa de comer. Dar de comer es llamarlo para que acuda, momento en que le damos su ración de pienso, lo acariciamos mientras come, le retiramos la comida momentáneamente para volvérsela a dar, todo ello con el fin único de que nos asocie como los proveedores de su sustento, estos son los pilares de la educación y del equilibrio emocional de un perro.

EDUCACIÓN

Llamamos educación al periodo posterior a la socialización y previo al adiestramiento. Es el periodo donde condicionamos al perro sin presión, es decir donde enseñamos a obedecer sin forzar mediante juegos y comida.

Es curioso como hasta este momento, entendemos perfectamente que llevando comida en el bolsillo del chaleco hacemos del perro lo que queremos, es normal, todavía no han aparecido esas otras motivaciones externas que llevan a la desobediencia como pueden ser las motivaciones de las piezas de caza o la simple presencia de otros perros. Ahora llamamos al perro y este acude raudo pues sabe que hay un trozo de salchicha o galleta esperándolo, pero pronto le motivarán más otras cosas que la salchicha como comentábamos antes, es entonces cuando aparece el periodo que llamamos adiestramiento.

ADIESTRAMIENTO

Es lo mismo que el periodo de educación, con la diferencia que ahora aparecen las presiones unidas a los premios claro. Pero se da la circunstancia de que en los premios dejamos de utilizar la comida, una caricia y unas palabras con tono de voz afable bastan. Puede que si, puede que no, depende de cada ejemplar, pero es aquí donde quería llegar.

Si hasta este momento hemos creado el condicionamiento llamemoslo de segundo orden (como el clicker) donde el perro ha asociado las palabras “muy bien” con la salchicha o galleta, de tal forma que el perro al escuchar esas palabras en su cerebro aparece la salchicha o galleta, efectivamente podemos comenzar a prescindir de la comida, pero claro, no nos damos cuenta que al aparecer las presiones y los castigos el perro puede entrar en un estado de confusión que le lleva al bloqueo o a la huida (instinto de evitación, aquí entran en escena el carácter y sensibilidades de cada perro), es entonces cuando nuestra mejor aliada es de nuevo LA COMIDA.

Por eso recomiendo que en cada nuevo ejercicio que pretendamos enseñar, entrenar y consolidar, utilicemos premios en forma de comida y veréis como cambia el cuento, como el perro aprende más rápido, sus respuestas son más rápidas y aunque el instinto de evitación está presente, el perro actuará más por complacer y recibir su premio que por evitar ser castigado. Entonces veremos la diferencia claramente porque el perro muestra su alegría, obedece alegre esperando su premio. Se podría decir que con la excitabilidad que espera su premio lo hemos convertido en un “yonki de la salchicha”, eso es bueno, en eso precisamente se basa el método clicker.

Veamos ahora algunos problemas que se pueden presentar y sobre todo como prescindir de la salchicha o galleta y premiar únicamente con palabras y caricias para no estar continuamente con la comida en el bolsillo.

Vamos a seguir unas pautas básicas que serán: 1º utilizamos la comida como premio en cada nuevo ejercicio y 2º retiramos el premio en forma de comida poco a poco a medida que el nuevo ejercicio se va consolidando. Con esto conseguimos dos cosas, la primera es crearle incertidumbre, no sabe si recibirá la comida. La segunda es que precisamente esa incertidumbre será otra aliada nuestra porque crea en el cerebro del perro lo que los científicos se han atrevido a denominar como FELICIDAD. Si nos fijamos cuando nos disponemos a darle de comer al perro, vemos que mientras cogemos el saco de pienso, lo abrimos, se lo echamos en su recipiente y nos encaminamos hacia el perro, este muestra una excitabilidad exacerbada, da vueltas, salta, gime,....¿qué ocurre cuando dejamos el recipiente en el suelo? Que esa excitabilidad cesa, llega la calma total. Bien pues precisamente basándose en la observación de estos pequeños detalles, el adiestramiento ha evolucionado y seguirá haciendolo, nos hemos dado cuenta que manteniendo la incertidumbre, mantenemos la atención del perro, pero no podemos alargar en exceso el tiempo de incertidumbre porque bajaría la atención ¿me entendéis? Creo que es fácil de entender, pero voy a poner un ejemplo.

Doy al perro la orden de sentado y este obedece mirándonos atentamente esperando su premio, se lo doy e inmediatamente el perro rompe la posición de sentado. ¿qué hago lo corrijo y castigo para que se quede hasta que yo quiera? Sería una forma, digamos típica, yo prefiero obrar de otra menos traumática para el perro y que a la postre me va a dar mejores resultados y por supuesto más rápidos, es lo que los ingleses llaman “timing” que es el tiempo que transcurre entre respuesta y premio, es decir y para que me entendáis, el tiempo que transcurre desde que el perro se sienta a mi orden hasta que le doy su premio. ¿y que pasa con ese tiempo? Pues pasa que si el perro se sienta a mi orden y en vez de darle su premio rapidamente, espero unos segundos, me doy cuenta de que el perro sigue sentado mirándome, no rompe su posición, he conseguido que se mantenga más tiempo sentado y quieto. Ahora con cada repetición iré aumentando progresivamente el tiempo de espera, así de simple.

Si aplicamos esto a cada uno de los ejercicios que entrenemos con el perro veremos como mantiene su atención hacia nosotros, será más difícil que se bloquee y por tanto aprenderá mejor y más rápido.

Es algo cotidiano escuchar comentarios sobre perros ariscos y tímidos con su propio dueño, que a la vez es compañero de caza ¿cómo puede ser esto posible? De verdad que con lo sencillo que es solucionar este tipo de problemas, no entiendo como alguien puede resignarse. Bien es cierto que muchos de estos casos se dan en perros que han sido adquiridos en edad adulta, entonces las experiencias negativas previas inciden de forma directa en el comportamiento de ese perro, eso está claro, pero insisto, es fácil de solucionar, tenemos en nuestras manos la herramienta perfecta LA COMIDA. Dejar de buscar trucos o soluciones a corto plazo, eso en el universo canino no existe, con comida, sabiendo utilizar esa comida y paciencia podemos resolver casi cualquier problema de conducta. Todo se basa en tener siempre el chaleco repleto de salchichas y en boca un “muy bien chico” no hay más secreto.