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Referencias de San Juan

Decíamos hace apenas unos días que la incubadora estaba a tope en la mayoría de zonas perdiceras, que si nada ocurría la cosecha de patirrojas podía ser de buen peso -al menos eso deseábamos todos-, unos aficionados más propensos a rondar la negatividad ante lluvias o bajones del termómetro, otros pocos manteniendo el tipo y pensando que lluvias y madrugadas frías las hubo de siempre, que las perdices son duras y que el campo no estaba tan mal.

Pues bien, llegados a la víspera de San Juan cuando escribo estas líneas, que marca en extensos territorios el último empujón de nacimiento de perdigones, cabe reflexionar un poco sobre las referencias que nos van llegando de aquí y de allá, y perdices-en-San-Juan-1sin poder dar un pronóstico por provincia, sí vamos a generalizar –particularizando allí donde se pueda- para a fecha de hoy (noche de hogueras y de olvidos de penalidades pasadas), verle la cara a la realidad del campo.

Nos va a salvar la vegetación; salvo en los lugares donde se están volviendo a ver los pares sin pollos, síntoma claro de haber perdido la pollada o la nidada casi a punto de eclosionar, las bandas son medianamente nutridas, y están ahora metidas allí donde la frondosidad los tapa, provee de insectos, y aporta frescor ante la subida progresiva de temperaturas de esta semana.

En numerosas zonas manchegas las lluvias de las tres últimas semanas y el mantenimiento de temperaturas bajas para las fechas (madrugadas de entre 5 y 10º como máximo) han acabado con lo que hubiesen sido futuros bandos de doce, catorce y más pollos, y no porque el agua ha barrido el suelo (en algunos términos sí ha ocurrido así), sino porque pollitos pequeños mojados y con un montón de horas de frío, son pollitos muertos al día siguiente.

Por fortuna este año la cosecha de campo y de caza viene retrasada, y esto ha provocado que estas bajas se centrasen entre las primeras puestas, por lo que “el golpe grande” ha ocurrido hace apenas unos días, con lo que los pollitos han encontrado mejores condiciones, insectos para aburrir, y unas temperaturas de incubadora muy favorecedoras para su primeros días de vida. Digamos que con suerte, se ha perdido un 30-40% de los pollos en algunos lugares, el resto está aún a flote...

Los perdiceros meseteros van a encontrar mucha disparidad según comarcas y términos, hay cotos donde va a contar con las viejas y poco más, mientras que en otros terrenos se ven volantones agrupados en buen número, lo que hace pensar que allí, en octubre, habrá perdices. Como sabemos, nada nuevo, raro es el año que no pasa más o menos lo mismo.

Las patirrojas andaluzas tienen un año de recuperación, van a constituir el mejor “efecto anti crisis” para los perdiceros sureños, que salvo lugares donde se han estropeado los bandos (relativamente pocos), van a encontrar en estos días buenos corros de perdigones cruzando los carriles, soleándose, fortaleciéndose con este sol que en breve será de justicia por estas tierras. En fin amigos, que sin querer ser un optimista ciego me mantengo con la esperanza que esta sea una campaña un poco mejor que la pasada en muchos cotos, pero insisto en que este año, después de estas referencias de San Juan que tanto valen para el censo inicial perdicero de nuestros acotados, nos toca seguir pasando las bolitas del rosario, rezando para que los calores, las diarreas, las afecciones típicas de finales de agosto y septiembre, ni diezmen lo que ahora se ve como una esperanza de pico y patas rojas.