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La incubadora a tope

- “El campo está tapado...”

Esta frase casi susurrada, como no queriendo que se enterase nadie más que nosotros dos, según descolgué el teléfono, me hizo dar un respingo. Y es que esto, dicho por mi amigo Manolo Sánchez, es mucho en estas fechas.

- “Preñao, el campo está preñao...”

La segunda frasecita no tuvo ya mayor discusión, si el campo está tapado, esto es que los pares no se ven, y encima Manolo dice que el campo -la viña- está preñado, suena a palabras mayores cuando se trata del desdoble perdicero de esta próxima temporada.perdig__n

Después de tres temporadas de sobresalto y negros augurios ésta parece ser una primavera gozosa en muchas zonas donde el pasto, la humedad, la posibilidad de coincidir insectos suficientes, cubren los primeros picoteos de los perdigones, vamos, que puede ser el arranque de un nuevo buen ciclo perdicero. Hablamos de perdiz brava, donde quede.

Ya en estas fechas hemos pasado el listón crítico donde poca vuelta atrás puede haber, me explico: estas pasadas temporadas se han caracterizado por la pérdida de muchas nidadas y polladas por riadas, fuertes tormentas, sequía y alguna que otra patología bien en julio, bien en septiembre. Y la cosa se plasmó en estas campañas en un campo apagado de nuevas generaciones de patirrojas, aguantaron muchas de las viejas, pero pájaro viejo poco da de sí, ni para la temporada (donde de quitar demasiados nos arriesgamos al eclipse casi total a medio plazo), ni para el necesario relevo de sangre.

Cuando estas tormentas y lluvias arrasaron a últimos de mayo algunas campesinas se metieron de nuevo en faena y pusieron una segunda nidada, más corta que la anterior, seguramente con menos porcentaje de eclosión, pero salvaron algunos pequeños bandetes; sin embargo donde la piedra, la riada o las lluvias torrenciales llegaron en la primera quincena de junio, allí sólo quedaron las viejas, que se juntaron poco después a modo de toradas mixtas, y así llegaron a finales de verano, juntas sí, pero aburridas, sin pollos.

De ahí lo de que a partir de ahora no cabe marcha atrás; con una buena puesta que está rompiendo ahora mismo, con los primeros pegotillos de perdigones cabezoncetes correteando detrás de sus padres, la incubadora está a tope en estos días y hasta los diez próximos, aquí, en este periodo sale la mayoría, “el golpe grande”.

En los pagos más adelantados ya andan queriendo haber volantones, y los hay ya en zonas donde las pájaras se afanaron mucho antes que las demás, pero la cuestión es que ahora toca rezar un poco, o mucho como hago yo, cada cual que aplique sus creencias, ansias y desvelos, pero recemos, recemos para que la patirroja respire un poco este año.

De la mano va el rieperdiz-con-pollosgo siempre cercano del laboreo allí donde las espigas no llegaron a convencer y el agricultor decide meter el tractor (¡esperad un poquito más...!), los productos químicos que maquillan un campo cada día más envenenado, las subidas bruscas de temperatura y la consiguiente bajada en picado de las noches, menos mal que la perdiz, nuestra querida patirroja, aguanta más que los últimos de Filipinas. Si Dios quiere y la Naturaleza tiene a bien, esta próxima 2010-2011 puede ser una buena temporada de perdices en muchos campos, ojo a ello y aprestemos el trabajo con nuestros perros ahora para que lleguen en óptimas condiciones a las primeras emanaciones en la viña, ladera, olivar o barbecho, al primer arranque de la del pico rojo, que octubre ya se ve en el calendario...