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¿Cazar o votar el 10-N?

La caza vuelve a jugársela en las Elecciones Generales del 10-N.

Cuando escribo estas líneas, nuestros campos ya han recibido esas aguas que la tierra esperaba, igual que lluvia de marzo, y que venían a paliar la etapa de sequía que habíamos venido padeciendo desde el verano, a pesar de  esos episodios de gota fría que tantos daños han producido y pueden seguir provocando. 

Así, en plena temporada de mayor y menor, las condiciones han mejorado para todas las especies, más fuertes, mejor preparadas para afrontar el reto de la supervivencia ante la presión cinegética. Perdices, conejos y liebres (éstas con los problemas de la mixomatosis en amplias zonas), más migratorias como torcaces (que se suman a las que pasan todo el año con nosotros), zorzales y becadas (que ahora inician su entrada), junto a acuáticas y otras opciones completan el panorama de una caza menuda que muchos complementan con jabalíes, sin olvidar la ebullición de monterías, batidas y ganchos que ahora mismo vivimos, tras los cochinos, venados, gamos, sin olvidar recechos a rebecos, muflones, machos monteses, arruís… 

Caza 10-N

Y si en el ámbito meramente venatorio las perspectivas se muestran optimistas, siempre con el trasfondo de los ataques contra nuestra actividad de grupos ecologistas, animalistas y demás istas, nos sigue preocupando la escasa, por no decir nula, sensibilidad de los grupos políticos, incluido el que ahora mismo está en el Gobierno en funciones, con la caza, cuando no es abierta animadversión. 

Tenemos en unos días una nueva cita electoral, el 10-N, a ver si de una vez por todas contamos con un Ejecutivo en pleno rendimiento, que tendrá que hacer frente a muchos problemas que nos afectan a los españoles, como la difícil situación en Cataluña, sin olvidar los vientos de recesión y de problemas económicos que se adivinan en lontananza. 

Cada uno sabe a quién tiene que votar, sin olvidar los problemas que sufrimos los cazadores y quiénes serán los que nos apoyen. Pero la situación es lo suficientemente complicada como para que nos planteemos qué será lo mejor para el futuro. Y eso, aunque muchos muestran su desilusión con la actitud de nuestros políticos y se plantean que ese domingo electoral lo mejor es irse al campo de caza… y que sea lo que Dios quiera.