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¿Te gusta la caza?

Cuando terminé la carrera de periodismo siempre tuve claro que mi meta no era acabar en un medio de comunicación relacionado con el corazón. Siempre que comento que soy periodista lo primero que oigo es “¿Dónde trabajas? ¿En el Hola?”. Mi respuesta siempre es la misma: “No. En una revista de caza”. La verdad es que es muy gracioso ver la cara que, en general, se le queda a la gente y, obviamente, su siguiente pregunta, casi escandalizados, es “¿Te gusta la caza?”. Y respondo: “Sí, es un mundo apasionante”. A muchos -me permitiréis que utilice el modo neutro para referirme a hombres y mujeres ya que es un privilegio que tenemos los hispanohablantes que, con estas modernidades gubernamentales pro feminismo, estamos perdiendo- de los que leéis estos blogs os sorprenderá ver a una mujer escribiendo en una página de caza, a otros os parecerá gracioso, a los menos les sonará a chiste y a alguno le parecerá estupendo, la realidad es que aquí estoy, abriéndome camino en un mundo tradicionalmente masculino.

periodismoSiempre he sido un poco kamikaze en el tema periodístico porque, siendo mujer, lo normal es que tu aspiración sea presentar un programa de televisión, trabajar en el mundo de la moda, corazón… pues no. Deportes y toros eran mis primeras metas, dos mundos machistas por naturaleza en los que la palabra mujer y periodista era, a priori, incompatible. En el primero sólo tuve ocasión como becaria, en el segundo, se me trató y se me trata como una más después de luchar muchos años. Ahora tengo grandes amigos y compañeros que siempre cuentan conmigo para estar en sus tertulias y mi opinión tiene la misma validez que la de cualquier colega. Después vino la caza. Un día se me dio la oportunidad de formar parte del equipo de redacción de una revista de caza. Mi experiencia como cazadora se limitaba a ser la morralera (siempre decía que yo era “la que recogía los gorriones que se cazaban”, sin saber que eso tan largo tenía una palabra para definirlo) de mi padre cuando, hace muchos años, cazaba con una escopeta de perdigones los gorriones que se comían los higos de mi abuela y con el periodismo cinegético se restringía a los programas que había visto en la televisión, lo que había podido leer y poco más. Ya han pasado tres años desde que empecé a aprender todo el complejo y apasionante vocabulario cinegético y a entusiasmarme con la defensa de los derechos de los cazadores.

Todos vosotros me habéis enseñado muchas cosas, me habéis acogido con cariño y respeto, habéis tenido una paciencia infinita y, los meses que he estado sin formar parte de la familia cinegética ocupando la cola del paro, os he echado mucho de menos. Hoy estoy aquí escribiendo este blog para www.elcotodecaza.com porque un gran compañero y amigo, Ramiro Lapeña, ha decidido poner rumbo a otra parcela periodística y pensó que yo sería una digna sustituta. Obviamente también han tenido mucho, casi todo, que ver los que otrora eran mis compañeros de fatigas en ruedas de prensa, actos, campeonatos… que confían en que haga un excelente trabajo. Ganas no me faltan así que estaré, como siempre, al pie del cañón.

Espero veros a todos en el campo y, desde estas líneas, agradeceros la cariñosa acogida que me habéis vuelto a dar pese a mi corta presencia en vuestra gran familia cinegética. Pese a todo, me vais a permitir que este primer post vaya dedicado a Ramiro, al que echaré de menos en el campo donde tantas horas hemos pasado batallando con las grabadoras, las cámaras de foto, el bolígrafo y el papel. ¡Qué te vaya bien, amigo!