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Los tratantes caninos

Un gran número de ellos son unos oportunistas sin escrúpulos, quienes queriendo vivir del engaño, no pasan nunca de pobres y terminan siendo unos pícaros de posada Cervantina. Los muy sinvergüenzas no dudan en encaramarse a lo más alto de los clubes de raza, para desde allí,  vender más y mejor sus canes revistiéndose de unos conocimientos que un ilustre gallego, amigo mío, dice de uno de ellos: “que no siendo ni capador, presume de veterinario”. Y qué razón tiene. Pero es que no se queda ahí la cosa. Alguno de ellos está muy calado como un perfecto sinvergüenza por los clubes de raza donde ha ejercido su picaresca. Pues bien. Lejos de retirarse y dedicarse a la apicultura o a la entomología, van los muy cucos y se cuelan en los clubes de determinadas especies de caza queriendo ser más papistas que el Papa. Suelen ser los primeros en insultar cuando alguien ofende pretendidamente o por ofuscación al club desde el que acechan a sus posibles víctimas. Lo de ellos es revolver las aguas a ver si pillan a algún incauto que no les conozca.

Nada que opinar en contra de los vendedores de canes con los papeles en regla que ejercen como verdaderos empresarios. Nada. Para esos teníamos que reclamar una ayuda económica  a fin de que fueran eficientes colaboradores de un asunto que al Estado siempre le dio de lado. Estamos ante una profesión, como otra cualquiera, en la que hay intrusismo de cuatro sinvergüenzas siendo doctos en puyas, se venden como probos y competentes doctores en todo. Sinvergüenzas que envenenan tanto el mundo venatorio, como el canino.

Los que cobran en egos

Tan malos o peores que los tratantes caninos es toda esa jauría de perreros que se meten a jueces o a entrenadores de canes con la autoridad que les da un libro que es menos que una asignatura de primero de cualquier carrera. Pues bien. Esos adalides de la Cinofilia Española van por el Mundo diciendo que son jueces de la Real Sociedad Canina de España (RSCE) o de la Real Federación Española de Caza (RFEC) para ser algo en la vida. O para vender perros, que también los tratantes malandrines están metidos en estas estructuras. O para educar canes a collarazos eléctricos.
¡Voy a juzgar la Monográfica del perro Felón de Abisina! ¿Pero qué va a juzgar usted, pobre ignorante? Unos van a cobrar en “egos”, otros a cobrar en “euros” y otros, cómo no, a que se les canonice en vida, pues les gusta oír que son buenos y desinteresados. La mayoría venden perros o algo relacionado con la caza. Y los que de verdad van por amor al perro, terminan asqueándose y alejándose de semejante canalla. A renglón seguido,  tengo que decir que conozco a honrados y honestos jueces de la RSCE con una formación continua que se les puede presentar en cualquier sitio sin miedo a hacer el ridículo. Son gente que saben sus limitaciones y sus competencias y se limitan a ello. Punto. Lo único que puede echárseles en cara es que no limpian su espectro de vendedores de carne canina y de ciertos intereses ajenos al perro. Punto. 

Los tratantes caninos de la caza menor se han pasado a la mayor

Esto va más referido a la mitad norte Peninsular,  donde a medida que aumenta la caza mayor, disminuye la menor. Cómo es natural. Pues bien. Cómo los campeonatos de San Huberto no dan mucho de sí, algunos se han pasado a vender perros para la becada, pero entran en las calificaciones anteriores.  Los perreros de nuevo cuño de canes de caza mayor, de golpe y porrazo nos han invadido con las mismas ínfulas que los vendedores de carne canina de la caza menor. La madre que les parió. Se meten a opinar de lo divino y de lo humano sin un puñetero dato y si se los pones delante del morro, te dicen que eso es un total general que ocurre en todos los lugares menos en su pueblo y los muy sinvergonzones siguen perorando como verdaderos vendedores de crece pelo. Muchos de ellos son simples monigotes que al no tener nada más importante por lo que destacar en su misérrima vida, se meten en esto creyéndose que todo el monte es orégano. Y no es así. 

Yo no tengo nada que criticar al honrado perrero que tiene su rehala y se arrienda con perros y perreros a dar batidas, ganchos o monterías a cambio de un estipendio. Estos gozan de todo mi aprecio y del de muchos que vemos en la falta de relevo generacional y en nuestros años,  la imposibilidad de montear como se hacía antaño. Es más, yo soy de la modesta opinión,  de que dada la superpoblación de caza mayor en la mitad norte Peninsular, estos honestos benefactores debieran de estar subvencionados. Pero ojo, que hay sinvergonzones que se arriman a ellos para vender o entrenar (bajo estipendio) a sus perros. Todo romeroBLOGOKaquel que quiera saber, que vaya a Salamanca. No se dejen deslumbrar por sinvergonzones que dicen tener tal o cual título o por ser hijos de los caciques del lugar.  Un rehalero sólo debe de transmitir sus conocimientos a uno de los suyos. El resto es bueno para dar voces en el monte y cachavazos en los árboles. En esto de la caza mayor, nos quieren vender nuevas modalidades carentes de sentido en unos montes muy tupidos. Ojo con ellos, que tarde o temprano enseñarán la patita y venden perros o los adiestran bajo estipendio.

El blindaje de los tratantes caninos

Como decía antes, les tenemos agazapados en los clubes de raza torciendo los intereses hacia sus bolsillos o hacia su ego, qué más da. Otros también están en clubes específicos de una determinada especie sobresaliendo por la defensa Numantina que hacen a cualquiera que no les baile el agua. Yo puedo escribirles de clubes de especies venatorias donde si prescindieran de los perreros, serían otra cosa. Aun cuando, como todos saben, yo entiendo que absolutamente todo lo de la CAZA en España, debiera de estar aglutinado en la Real Federación Española de Caza (RSEC), a quien en ocasiones critico sus actuaciones, pero no por esto dejo de creer en ella y estoy esperando, como agua de mayo,  a que den de baja a cuatro mangarranes (verdaderos Torrentes) y algún libador que otro. Espero con ansiedad una Federación donde cada cazador sea un voto. Lamentablemente la RFEC, en lo que a elecciones se refiere, todavía se rige por un sistema predemocrático. Y eso, a estas alturas, está, cuando menos, fuera de lugar, pero como les va bien a los que están, a ver quién lo cambia. Si se dan cuenta, en la RFEC  hay verdaderos michelines que se perpetúan a través de unas fórmulas muy obsoletas y difíciles de defender a quienes creemos en una sola entidad venatoria fuerte al margen de ciertos talibanes y determinados políticos camuflados que tuercen hasta el Carlos III para sus amos. Ojo con los talibanes, que se presentan como salvadores para deslumbrarnos y luego ir donde los políticos diciendo: mi colectivo vale tanto en votos. Nada que decir si se beneficia al colectivo, aun cuando no son formas, pero aquí, en este País, no cree nadie en los colectivos y los políticos, menos. No vean como falsifican las cifras de cazadores esos talibanes paternalistas trasnochados. ¡Qué lacaza va a menos y encima no hay relevo generacional! Nada. Pero ellos siguen inflando una cifra fuera de la realidad.

Muchos tratantes de carne están en las revistas caninas y con esto de Internet, te ponen a parir con un montón de niks como oses decir algo fuera del guión, con lo que  convierten a las revistas y demás publicaciones en una conjunción de estólidos artículos donde hay que afinar mucho lo que se va a decir. Vamos, que es más difícil escribir sobre perros ahora,  que sobre la democracia en la dictadura otrora.     
Hoy en día,  criticar con razón o sin ella a un club o a una asociación de razas caninas o de lo que sea, es tener ganas de que a uno le pongan en la picota. Pero ya somos varios quienes no estamos dispuestos a callar con toda esta entelequia. Sobre todo,  cuando mucha culpa de la falta de relevo generacional la tienen estos sujetos que son muy valientes con nosotros y se enrocaron cuando los ecolojetas nos atacaron. Y lo siguen haciendo.

Los verdaderos cinófilos

Aquí, en España,  tenemos a verdaderos cinófilos, pero esos hay que buscarlos entre los doctores veterinarios y doctoras de la materia en las distintas universidades de España. Los tratantes  caninos debieran de estar homologados, catalogados, inscritos y sujetos a unas normas sanitarias y fiscales específicas. Tienen que ser empresas caninas y no chanchulleros de dinero negro.  Todo ese chanchulleo de la venta de perros bajo el pretexto de ser la pomada divina, está perjudicando a gente honrada que pueden cubrir un nicho imprescindible en la Venatoria Española. Duele en el alma cuando uno va a Francia, por citar un ejemplo, y se encuentra con que hay españoles que están superconsiderados por esos lares y que no quieren saber nada con nosotros, con sus compatriotas. No hay derecho.

Quienes no tenemos unos conocimientos específicos, tenemos que escribir o hablar como simples usuarios de los canes o como gente que quiere a los perros y se ha preocupado de su historia bajo un punto de vista no científico. Punto. Los domadores de circo sin una titulación académica específica, son eso: Domadores. Y esos que tanto se prodigan en las revistas, debieran de dedicarse a otra cosa, pues por osados y sinvergüenzas, están haciendo un tremendo mal a la cinofilia española. Ya lo sé. Me decía un amigo: “Te van a masacrar”. Lo mío es más valiente, ellos son muchos y yo uno sólo. Sigo. No, no tengo amos ni otro interés que el de cazar y pescar. ¿Intereses desmedidos? Tal vez. Bueno, sí. ¿Y? Lo mío es un tema heredado que lo he practicado y estudiado desde niño y sigo en ello. No. No soy más listo que nadie. Soy un cazador y pescador de a píe (y a mucha honra) que además de escribir se preocupa por lo que hay en el ambiente. Claro que hubiese sido más beneficioso para mi bolsillo si en vez de dedicarme a esto, al trabajo y a la familia,  me hubiera metido a concejal de urbanismo de cualquier partido o me hubiese dado por estar en puestos privilegiados desde los que hacer negocio, pero eso jamás fue lo mío. Regüeldo yo, mientras el adinerado hipa.

Si uno opina que tal club o que tal raza no es de recibo, debieran de  contestarle con educación evitando el insulto y la descalificación hasta avenirse a un acuerdo beneficioso para ambos contendientes. Sobre todo teniendo en cuenta que cada perro es para lo que es. Lo del perro polivalente será válido para todo, pero también será mediocre en todo. Eso se dice y no pasa nada. Es más, cada carácter humano, cada edad, cada cazadero, cada cosa… necesita un perro específico. Eso se dice sin atropos, que eso no es malo para las razas. Por favor, no las prostituyamos. Y menos a nuestras sacrosantas razas Españolas, muchas veces caídas en malas manos. ¿Qué pasa con la pureza de nuestro galgo español? Ay… los galgos, los galgos… de ellos solos les escribiré aparte en su momento. Por cierto, qué los siguen robando y luego matando para que los frikis del salvamento canino, tengan algo con lo que coronarse como mártires de la causa. Pobres diablos.

La cabaña canina de España

Es de un descontrol total como consecuencia de que el Ministerio de turno jamás quiso hacerse cargo de esto y ahora está delegado en las diferentes autonomías. Chúpate esa. Es un tema largo de explicar y ya he escrito mucho sobre ello. Baste con decirles que todavía hoy, hay problemas de identificación a través del microchip y que los perros en unos ayuntamientos se tienen en cuenta para las tasas y en otros para que no caguen en el casco urbano. Todo un descontrol donde los veterinarios hacen de entidades colaboradoras de sus autonomías a través de las vacunas  y encima la de la Rabia, por ejemplo, no es obligatoria en todas las autonomías. Luego, cada autonomía puede llevar y lleva sus libros de razas autóctonas dándose el caso de que para una raza hay tres asociaciones distintas a sabiendas de que la RSCE sólo puede admitir a una y esa una, es la que puede figurar, y figura, en la FCI. Manda cojones el asunto.