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¡Vámonos de caza… que vienen los animalistas!

Por lo que pueda pasar, es momento de aprovechar la cada jornada de caza.

En alguna ocasión ya les he animado a salir de caza tantas veces como puedan, o sus condiciones físicas o económicas se lo permitan, aprovechando hasta el último día del calendario, sin importarle fiestas o celebraciones familiares. Ahora, insisto: vámonos tras perdices, conejos, liebres, becadas, zorzales o torcaces, sin olvidar la mayor en monterías, batidas, recechos o aguardos, con todas las especies con las que contamos en nuestros territorios. 

Porque mucho me temo que tras los resultados de las pasadas elecciones del 10-N y si finalmente se conforma un Gobierno ‘progresista’ como parece inminente, de Pedro Sánchez con Unidas Podemos en coalición y con Pablo Iglesias como vicepresidente, ¡apaga y vámonos! 

Y es que el partido morado y sus confluencias, junto con ecologistas, equos, pacmas y otros animalistas van declaradamente contra la actividad cinegética y acabarán por prohibirla, sin tener en cuenta el papel que juega en la sociedad, en la naturaleza y en la conservación de las especies. ¿Qué les importa a los defensores de ese buenismo, que no se traslada a otros aspectos de la vida diaria, qué ocurre en el mundo rural? 

Hace poco, la RFEC informaba que el único partido de los que cuentan con representación que no se habían dignado ni a hablar con ellos era el de Iglesias y sus ramificaciones. El presidente de la RFEC, Ignacio Valle, daba la voz de a alarma y pedía que se explique a los cazadores en qué consiste la medida planteada por ese partido de “incluir a los animales silvestres dentro de una Ley de Bienestar Animal”, lo que podría suponer de hecho la prohibición de la caza

Caza animalistas

Sí, PSOE, PP, Ciudadanos y Vox nos han mostrado su apoyo, pero cuando los morados toquen poder me temo lo peor. De la misma opinión se mostraba en El Mundo su conocido columnista Raúl del Pozo, que también se refería a la postura anticaza de la ministra Teresa Ribera. Está claro, como pensaba Ortega, que sobrevivimos y evolucionamos porque éramos cazadores, que el hombre es un tránsfuga de la naturaleza y que cuando está harto de todo, silba a su chusquel y se da el gusto de ser paleolítico…  Pero de pronto, el mono desnudo ha decidido que haya solidaridad con las especies menos evolucionadas. 

En el preacuerdo entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, se habla de la lucha contra el cambio climático, la transición ecológica justa y la garantía del trato digno a todos los seres. Los dos partidos incluyen una ley de bienestar animal. Proclaman que esos seres son capaces de sentir emociones y lucharán porque ninguno esté enjaulado.Proponen que, como san Francisco, se trate a los animales como ciudadanos. Los de la derecha dura temen ese buenismo de fortuna y dicen en plan satírico que se va a amar más a los insectos que a los españoles. 

Así que no tardaremos mucho en saber, porque parece que la suma de los diputados socialistas con morados, comunistas, nacionalistas, independentistas, republicanos y hasta localistas como cántabros, canarios y turolenses, conformará un Gobierno Frankenstein para Sánchez, con mucho poder para los podemitas en materia de conservación, medio ambiente y transición ecológica.

De ahí a la prohibición de la caza, no queda mucho. Mal futuro para los cazadores españoles, así que disfrutemos mientras podamos y les deseo unas buenas fiestas de Navidad y un 2020 mucho más próspero en otros aspectos, porque en lo que se refiere a la caza…