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No se tira contra el maldito viso. ¿Todavía no lo han entendido?

Durante la jornada de caza en el corazón de Montes de Toledo, antes del susto.

“Puedes tirar donde quieras, no tienes puestos cerca y estás en una hoyita”, nos dijo el postor cuando paró el coche para indicarnos que habíamos llegado a nuestra postura. Después de varias preguntas más sobre de donde vendría la suelta, donde estaban el resto de armadas y demás, allí nos quedamos las tres marías dispuestas a disfrutar de una jornada de montería en mis queridos Montes de Toledo, en la mejor de las compañías. 

En seguida me di cuenta de que aquello de “estáis solas”, no era del todo cierto porque comenzaron a retumbar los tiros en la cuerda forrada de pinos que rodeaba nuestro puesto. A eso de la una de la tarde, con la montería en pleno apogeo y mientras estábamos atentas a una ladra, un silbido precedió la explosión seca y atronadora de una bala que cayó ante nuestros pies, levantando tierra. Nos tiramos al suelo de cabeza y pegamos un par de gritos. Intentamos tranquilizarnos unas a otras, pero la verdad es que solo teníamos ganas de guardar el rifle en la funda y largarnos de allí. Se nos quitaron las ganas de seguir cazando por completo... 

Lo que tienes en las manos, ¡es un arma!

Me encantaría poder expresar con palabras hasta qué punto se te revuelve el estómago cuando ves caer una bala a tus pies, de algún descerebrado que todavía no ha entendido la gravedad que tiene tirar contra un viso. Señores, hay que machacar muchísimo en el tema de la seguridad cuando estamos cazando. Lo de “no se tira contra los visos”, o “hay que tirar enterrando la bala”, son cosas que no se dicen en la junta por protocolo, sino porque todavía hay gente que no ha entendido que lo que tiene en las manos es un arma. Y las armas matan.

Tirar contra un viso, es básicamente tirar contra un cambio de rasante. Si lo que hay detrás del animal no es tierra, la bala en caso de fallar o atravesar por completo el animal, vuela y acaba aterrizando donde Dios quiera, pudiendo provocar una verdadera desgracia. Lo he dicho muchas veces, pero me veo en obligación de repetirlo: no hay animal, lance ni trofeo, por muy espectacular que sea o muy caro que os haya salido el puesto, que merezca la vida de una persona. 

Matarifes, no sois cazadores

De verdad que me cuesta mucho entender hasta qué punto se ciega el personal cuando están cazando. Es triste, me da vergüenza ajena y unas ganas insoportables de darle cuatro gritos a todos esos imprudentes que nunca piensan más allá del trofeo. Si no sabes cazar respetando las normas de seguridad, no caces. El resto de monteros no tenemos por qué poner en riesgo nuestras vidas cuando salimos a cazar, por el ansia y la falta de consciencia de cuatro matarifes (sí, que para poderos llamar cazadores os falta mucho). 

Y esto que viene por los visos, se extiende a todas las demás normas de seguridad de las monterías, como el no tirar en línea, no tirar las reses de benitez, no tirar dentro del monte, no tirar jamás a bulto sin saber lo que se está tirando y no tirar contra el monte cuando vienen los perreros. Es mejor irse a casa con las manos vacías y la conciencia tranquila que cometer una imprudencia y arruinarle la vida a alguien. 

Para terminar, ere gustaría simplemente hacer un llamamiento a los cazadores (los de verdad), para que nunca se acobarden si en alguna ocasión le tienen que llamar la atención a alguien que no está cumpliendo con estas obligaciones de seguridad. Que no nos de vergüenza ponerle la cara colorada a alguien, porque lo que tenemos que perder es mucho más que ese mal trago. Es responsabilidad de todos velar por el buen hacer en la venatoria y si no lo haces por ti, hazlo por el resto, para que podamos cazar tranquilos y entre todos condenemos estas conductas hasta extinguirlas.