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Orgánicos de monterías y propietarios de fincas: ¡no olvidéis el agua para los perros!

Perros de rehala refrescándose en una charca durante una montería.

Arranca una vez más la temporada montera y como es habitual estos últimos años, con un calor asfixiante que hace difícil de creer que a esto se le llame otoño. La tremenda sequía que azota el país ha secado las charcas y los pantanos, dejando el monte sin una gota de agua. Los cazadores terminarán en mangas de camisa y con los mofletes colorados como su montura toque en solana, pero hoy escribo para que en estos días de tanto calor, no solo se acuerden de la protección solar y el sombrero, sino de los perros

Las rehalas batirán el monte en un frenesí imparable, típico del ansia de los primeros días de caza, que combinado con un calor sofocante puede acabar resultando mortal para los perros. Las fincas donde no hay puntos de agua naturales, deben ser conscientes de ello y tener prevista la instalación de medidas paliativas para evitar una desgracia innecesaria. 

Bidones, garrafas, botellas… Lo que sea

Agua, se trata de que los perros puedan encontrar agua. En fincas con charcas o pantanos, los perros buscarán el agua desesperadamente para calmar la sed y darse un remojón que les ayude a reducir la temperatura corporal. Será mejor comprobar que esos puntos se encuentran en buen estado y no son solo una ciénaga de barro, para evitar los golpes de calor en los animales. 

Donde toda fuente de agua natural esté seca o no exista, será necesario abastecer la sierra de agua para el día de la montería de forma artificial. Lo más común y a su vez más útil, es dejar garrafas o bidones grandes, cortados para que hagan las veces de bebedero, llenos de agua por diferentes puntos de la mancha

Otra opción es la instalación de cubas, como las del ganado, en lugares que no perturben el transcurso de la montería pero que sean fácilmente accesibles para los perros. En el lugar donde van a tener lugar las sueltas, también hay que dejar agua (en garrafas de 20 y 50 litros por ejemplo), ya que a la vuelta a los camiones serán muchos los que no hayan bebido en todo el día y necesitarán hidratarse. Desde bañeras viejas hasta bidones cortados, todo es válido si se trata de abastecer de agua el monte para que los perros no sufran las consecuencias de las altas temperaturas que nos acompañan estas primeras jornadas monteras. 

A título personal, siempre llevo agua en el morral y no iba a ser la primera vez que me toca dar de beber algún pobre can que ha llegado casi a rastras a mi postura, con las almohadillas deshechas del calor y a punto del desmayo. Perros que luego he cargado al coche y acercado a los camiones, para evitar que la vuelta fuese demasiado para ellos. Hay que ser prudentes y siempre será mejor tomar una serie de precauciones fáciles como estas, que lamentar la pérdida de un perro por un golpe de calor. Incluso si las condiciones de la mancha son excesivamente duras y el agua es escasa, cabe siempre la posibilidad de aplazar la fecha y esperar a que refresque el tiempo.

Sin ellos, los verdaderos monteros, no hay montería.