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Anticazas: ahora va muy en serio

Anticazas

En las últimas semanas, han sido muchos los medios, sobre todos los especializados en el mundo de la caza, que se han hecho eco en sus páginas de la muerte en accidentes de carretera de Patxi Andión, ex director de la Escuela Española de Caza, recordando su trayectoria y sus aportaciones en defensa de la caza en nuestro país en particular y en general, como una acción inherente al hombre, unida a su devenir en el tiempo y además muy necesaria (si no existiera la caza, habría que inventarla), que defiende José Luis Garrido.

Precisamente Patxi el que hace ya muchos años dio en las páginas de El País, en un comentado y premiado artículo, el aldabonazo sobre el necesario cambio que se debía abrir en nuestro sector, entre nosotros y hacia fuera, de cara a adecuarnos a la situación actual de la sociedad, a su percepción de lo que es la actividad venatoria, mucho antes de que se llegase a la radicalización anticaza y pseudoecologista actual

Precisamente, porque causamos la muerte de animales, debíamos ser cada vez más cautos en nuestros planteamientos y estar más concienciados sobre esa sostenibilidad, mediante el control poblacional y al mismo tiempo demostrando nuestro respeto a esos mismos animales que cazamos. Ya no vale lo que valía hace años, pero algunos todavía entre nosotros no lo han comprendido así, y dan base a unos ataques que, en general son completamente infundados.

Es momento, como pedía Patxi, de formación y de unión, de defensa de la actividad cinegética en todos los medios, en todos los momentos, aprovechando, cómo no, las modernas opciones de comunicación en las redes sociales. Solo así podremos intentar parar el golpe que se nos avecina. 

El nuevo Gobierno socialista, podemita y comunista no se distingue por su apoyo a la caza, precisamente todo lo contrario, como ya se ha demostrado en los últimos tiempos. Desde los vicepresidentes Pablo Iglesias a Teresa Ribera, junto a varios ministros, y probablemente también el propio presidente Pedro Sánchez, son anticaza… 

Estamos, evidentemente, en una situación difícil, que solo podremos solventar si demostramos la fuerza real de la caza en el mundo rural, su importante aportación conservacionista, su necesidad como control poblacional… Menos mal que la caza está transferida a las comunidades autónomas y la mayoría de los políticos en el poder regional todavía ven de cerca nuestra importancia y necesidad, sobre todo en aquellas que cuentan con más recursos naturales y cinegéticos.  En ellas quedará el último reducto de comprensión oficial de una actividad legal, legítima y tradicional, con la que algunos quieren acabar… y parece ser que ahora va muy en serio.