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Avutardas, machos y caza

Una de las noticias que ha tenido una más amplia repercusión en los medios conservacionistas más activos, siempre atentos a cualquier dato relacionado con especies que les proporcionan sustento y subvenciones, incluso desde los ámbitos comunitarios europeos, ha sido una relacionada con las avutardas.

Siguen preocupados, en aras de una supuesta conservación de esta ave emblemática en nuestro país, en mantener su carácter de amenazada, en grave riesgo, porque así no se les acaba el chorro de dinero que ha ido a sus bolsillos mientras veían pasar el tiempo, como la madrileña Puerta de Alcalá. Si no hay problemas, no hay pagos... pero las poblaciones de las avutardas son cada vez más abundantes, aunque sigan teniendo los mismos problema de siempre: envejecimiento de los machos, problemas en las épocas de nidificación por el elevado número de depredadores, fuerte incidencia de las rapaces y zorros en los pollos, accidentes con diferentes elementos y... la acción del furtivismo de trofeo y del que no lo es tanto. De trofeo, con modernos rifles con silenciador para disparar a distancia sobre los mejores machos, eso sí, previo pago de un alto importe. Del otro, blogluisfblancoperros y garrotazo para acaba con animales jóvenes en su primera etapa, por personas que conocen bien el medio rural en el que se asientan las avutardas.

Una vergüenza, con miles y miles de hectáreas que ocupan esta aves en las que la guardería brilla por su ausencia. Pero la noticia de la que antes hablaba estaba relacionada con las avutardas a través de un trabajo científico, en el que se recogía que transmiten información sobre su peso, tamaño, y edad a través de su plumaje. Un estudio demuestra que las 'barbas' y el diseño del cuello son indicadores "fiables" del peso y la edad de sus portadores, y sirven a la vez para evitar peleas con competidores y atraer a las hembras. "Los machos de mayor peso (mejor condición física) lo hacen saber a otros machos a través de la longitud y número de 'barbas', y evitan así los combates para ascender de rango que se producirían si no existiesen estas señales", dice Juan Carlos Alonso, autor del informe, publicado en 'Ethology', y que demuestra por primera vez que los machos de avutarda común con mayor desarrollo de su plumaje obtienen mayor éxito reproductivo y evitan agresiones "peligrosas" e "innecesarias". "A pesar de todo, se producen combates esporádicos que acarrean, en determinadas ocasiones, la muerte de uno de los contendientes", afirma Alonso. En el pasado, los "barbones" eran cazados por ser viejos y para trofeos, una práctica que "contribuyó probablemente a eliminar a muchos de los individuos más exitosos, más que a eliminar a los senescentes que no se reproducen", apunta el biólogo, quien añade que esta caza selectiva pudo alterar el equilibrio demográfico de las poblaciones. Otro autores no están ni mucho menos de acuerdo con esta tesis, pero la realidad última es que desde hace muchos años no se caza la avutarda en España. Se prohibió de forma temporal para lograr la recuperación de la especie, algo a lo que ya se llegó hace tiempo, pero lo que se prohíbe, si es caza, jamás vuelve.

De nada sirven que se autoricen únicamente unos permisos muy restringidos de caza de machos en determinadas zonas, de forma selectiva y que dé paso a los machos más pujantes. Con lo que se recaudase por ese camino se podía potenciar la guardería, pero parece ser que en España la palabra caza es cada vez más tabú. Es mejor que en esas miles de hectáreas desguarnecidas de protección se sigan abatiendo los mejores machos, los más vistosos, esos de los que habla el autor del informe científico, con rifles del 22 por unos desalmados, sin excesivos riesgos. Y si alguno cae, la repercusión negativa llega a todo el colectivo de cazadores. Así estamos y así seguiremos, ya que poco hacemos por cambiarlo. Ni con las avutardas, ni con nada.

(Foto: Shutterstock)