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Apocalipsis para la caza

La PPA cada vez está más cerca de las fronteras españolas.

Sí, estamos ya de lleno en otra temporada de caza en la que debiéramos estar más que contentos con las posibilidades que se abren en la 2018-2019, tanto en mayor como en menor, pero la realidad última es que se ciernen, sobre la caza y los cazadores, negros nubarrones.

Así, y una de las situaciones que más me preocupa a nivel personal y profesional, es que se suceden con mayor frecuencia de la que nos gustaría las noticias sobre accidentes en el ejercicio de la caza, con varias personas heridas e incluso muertes en las últimas semanas, llegándose incluso al fallecimiento de un joven de 13 años en Valladolid, en un hecho que llevó el luto y el pesar a todo el mundo venatorio, pero que además suscitó en las redes sociales ese odio, esa animadversión, esa decidida apuesta por acabar con la caza y todo lo que la rodea por parte de esos que se llaman ecologistas, animalistas, y que no son más que grupúsculos muy activos que juegan con una sociedad sensible y proclive al ‘síndrome Bambi’.

Montero norteño subido en una peña.

Pero lo más triste es que se pueden permitir insultar, amenazar, desear la muerte y descalificarnos sin que les suponga ninguna repercusión penal. O se acaba de una vez con esa impunidad o se puede llegar a un conflicto importante, en el que salte una chispa que provoque incidentes que no seremos los cazadores los que los provoquemos, aunque todas las organizaciones relacionadas con la caza ya han dado la voz de alarma y han elevado sus protestas.

Otra situación que me preocupa, y mucho, son los casos de peste porcina africana en jabalíes en Europa, ya en países cada vez más cercanos, y la mixomatosis en nuestras liebres ibéricas, dos aspectos de enorme relevancia cinegética y que están marcando el inicio de esta temporada. Así, como recordaba Artemisan, la situación del jabalí viene marcada por la expansión de la Peste Porcina Africana (PPA) en Europa, y aunque la enfermedad no ha llegado a nuestro país, los gestores de cotos tendrán que estar pendientes de su evolución.

Gran jabalí cazado en una montería.

También es necesario afrontar el aumento exponencial de especies de mayor, principalmente en la mitad norte, ante lo que se recomienda a los cotos incrementar el control de las poblaciones, especialmente de jabalíes, para lo cual se hace un llamamiento a las Administraciones para flexibilizar la normativa y la burocracia.

En cuanto a la liebre, su captura está condicionada por el brote de mixomatosis que se está extendiendo por la mitad sur de la Península Ibérica y afectando a cotos de Andalucía, Castilla-La Mancha, Madrid y Extremadura. Hay una serie de medidas para paliar los efectos y en muchas zonas en las que han aparecido casos de la enfermedad se ha parado su caza, ya que esta especie está sufriendo ya un gran índice de mortalidad debido a la expansión de esta infección, pero cunde el desánimo y muchos hablan ya de que hay algo raro detrás. Ya veremos...

Finalmente, también me preocupa ese cambio climático que algunos negaban y que cada vez más se está mostrando en toda su dimensión, con sequías, con aumento de temperaturas, con temporales, pedrisco que barre cultivos y frutales, lluvias torrenciales y esa gota fría sobre la península con alerta máxima mientras escribo estas líneas.

Liebre con mixomatosis.

Nuestras áreas de caza y nuestras especies cinegéticas vienen sufriendo desde hace tiempo su incidencia, con la degradación de los medios naturales y la reducción de las poblaciones venatorias, y en el caso de las aves migratorias, con unos cambios en sus costumbres, trayectorias, menores movimientos o paso al sedentarismo, que hacen que repercuta decisivamente en su caza.

De todas las formas, tendremos que ir acostumbrándonos a esta nueva realidad y para acabar me gustaría dar una nota de optimismo en un sector como el nuestro, que goza ahora de una mejor salud económica, que cuenta con miles de cazadores de menor y mayor, que intenta mantener poblaciones controladas para que no se desborden los daños o los accidentes, que realiza cazas sostenibles a través de una adecuada gestión.

Disfrutemos de nuestras salidas a pelo y a pluma, a autóctonas y a migratorias, o a las batidas cochineras, a las monterías, a los aguardos o a los recechos. En resumen, disfrutemos mientras podamos de todo lo que nos ofrece todavía la caza en nuestro país, antes de que el Apocalipsis caiga sobre los cazadores. Y defendamos la actividad cinegética, juntos, frente esas imposiciones animalistas que pugnan por ocupar todo.
 
 

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