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Elecciones: ¡nos jugamos seguir cazando!

Cazador tirando con un rifle express en una montería.

Empezamos ahora, en diciembre, en una comunidad autónoma como Andalucía en la que la caza juega un importante papel dentro de su sociedad, sobre todo en el mundo rural, y en su economía, con una serie de citas electorales que nos llevarán hasta el nuevo año, en donde afrontaremos las europeas, numerosas autonómicas y las elecciones locales, y eso si no vamos también a las generales a falta de Presupuestos.

 

Una vez más, los cazadores debemos tener en cuenta a la hora de votar no sólo nuestras preferencias por uno u otro partido, sino también echar una ojeada a sus programas, aunque luego maldita sea lo que cumplen, para ver cuál es su postura en relación con la actividad cinegética, y luego no llamarnos a engaño.

 

Lance de caza menor.

 

Hay algunos de implantación nacional claramente anticaza, aliados con animalistas y falsos ecologistas, sin olvidar a Equo, Pacma y diversas plataformas que sólo buscan acabar como sea con la caza (y eso los vemos todos los días con sus furibundos ataques). Con nuestro voto ya sabemos qué nos jugamos a corto plazo, ya que las iniciativas van a una velocidad endiablada y ahora mismo en el Gobierno de Pedro Sánchez las tesis están claramente sesgadas… y no precisamente en nuestro favor.

 

Son muchos los problemas que tenemos por delante, sin olvidar, ni mucho menos, frenar una serie de epidemias que pueden acabar no sólo con la caza, sino también con especies como los hasta ahora muy abundantes cochinos (se debe poner en marcha de forma inmediata una estrategia nacional de prevención, vigilancia, lucha, control y erradicación de enfermedades como la PPA, que puede llegar hasta nuestros territorios), o la mixomatosis que ahora afecta a las liebres tras diezmar las poblaciones de conejos.

 

Otro aspecto importante es la gestión de los Parques Nacionales tras la Ley que prohíbe la actividad cinegética a partir del año 2020. La caza es parte de la gestión de los recursos naturales de estos espacios y, por tanto, es fundamental que sea dicha gestión sea realizada por cazadores como parte de la actividad económica y social en el entorno rural de estos Parques, con lo que es imprescindible apostar por una modificación de la Ley de Parques Nacionales, como ha pedido la RFEC.

 

Cazadores en una batida norteña.

 

Por ello, debemos lograr que los principales partidos políticos del arco parlamentario, como acaba de hacer el PP, pongan en valor  el papel fundamental de la actividad cinegética como método de gestión del ecosistema y del medio ambiente, destacando el papel de la caza como actividad natural reguladora del exceso de densidades poblacionales y de control de enfermedades en la fauna silvestre, dejando patente que una prohibición de la misma tendría resultados nefastos para la biodiversidad.

 

Finalmente, todos los partidos políticos debieran considerar en sus programas a los cazadores como verdaderos conservadores de la naturaleza, comprometidos con el medio natural, y defender la caza como una actividad legal que desarrolla un importante papel económico, ecológico y medioambiental, impulsando así su práctica por su contribución al interés general.

 

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