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Ahora es cuando los cormoranes esquilman los frezaderos de truchas y salmones

Un par de cormoranes vigila un curso de agua desde las ramas de un árbol.

Por estas fechas la naturaleza nos brinda uno de los espectáculos más bellos que tienen lugar en el nacimiento y corrientes medias de los ríos. Allá, en los citados lugares e incluso más abajo, existen unos recodos no castigados por las corrientes continuas de agua donde se crían los berros. Berros que están precisamente por estas fechas en el culmen de su valor gastronómico y belleza vegetal sin par.

¡Los berros…! En Castilla y León está prohibida su cosecha, pero todos cierran los ojos ante la criminal contaminación de toda masa de agua tanto continua como discontinua. ¡Qué más da! En los alrededores del nacimiento del río Boedo (Palencia) hay unas preciosas fuentes que manan haciendo gorgoritos y en ellas hay berros para dar y tomar, pero los señores jabalíes están a la que salta y se zampan raíces y todo. ¡Cómo les gustan los berros a los muy sinvergonzones! ¡Y como gruñen de placer mientras los degustan!   

​Truchas comunes en un río.

Esas aguas corrientes, cristalinas, limpias y frías están flanqueadas por una vegetación donde los berros son una planta más de las muchas que adornan las citadas corrientes de agua, cuya belleza es digna de contemplar. Por desgracia, no se respetan las leyes en lo que se refiere a la repoblación de las orillas con plantas autóctonas, restauración del cauce sumergido, limpieza de sedimentos finos, protección contra las inundaciones y un largo etcétera que evidenciaré con imágenes a su debido tiempo.

Al poco de nacer los ríos, si no hay barreras, presas y azudes sin escalas de salmónidos que les corten el paso, nos encontraremos con nidos de trucha o con truchas desovando o con nidos donde ya han desovado y los huevos son una agrupación de frágiles y minúsculos alevines entre la gravilla. Pero por desgracia, nuestras probas y competentes autoridades siguen posponiendo la restauración de los ríos, tantas veces requerida y siempre olvidada por la Administración como por quienes labran sus tierras sin dejar un centímetro de margen en las orillas. Es precisamente ahí donde frezan las truchas y los salmones, pero a todos ellos les importa tres cojones.

Pareja de truchas.

Los frezaderos

Los lugares donde tienen los frezaderos las truchas suelen ser siempre los mismos si no se altera el fondo; es por lo que muchos pescadores, antes de estas fechas y después de las crecidas, limpian con un rastrillo los citados lugares removiendo la grava o los cantos para que se lleve el agua todo sedimento estacionado, que suele consistir en barro y líquenes. También se aprovecha el momento para cortar la vegetación para que nunca les falte a los nidos el sol. Veces hay que hay que echar grava nueva y con todo el cariño y sabiduría empírica del mundo, se coloca en el fondo de manera que facilite el trabajo a nuestra precaria población de trucha y pequeña muestra de salmones

El frezadero ha de tener un fondo de grava, gravilla o gravillón bien suelto y limpio, poca profundidad, aguas corrientes y bien soleadas. Antes se realizaban las limpiezas de los frezaderos conviniendo huebras. En otros lugares eran trabajos comunitarios de ésos que se toman a pecho. Ahora los municipios están vacíos o ya no tienen fuerzas los últimos moradores de un paraíso perdido. Se trataba de un rastrillado manual pero con precisión de relojero antiguo.

​Trucha en el tiempo de la freza.

El agua tiene que filtrarse entre las gravas para administrar el oxígeno disuelto a los embriones. La hembra construye un nido alargado removiendo el fondo de grava, gravilla o gravillón con la aleta caudal o con el morro. Una vez terminado el citado nido, la pareja se coloca lado con lado y vibrando el cuerpo al unísono, los huevos que va poniendo la trucha son fecundados al momento con el esperma líquido del macho. Con estos movimientos rítmicos ambos peces se van sincronizando, ya que al tratarse de una especie de fecundación externa, es necesario que los huevos y el esperma se suelten al mismo tiempo para que se produzca la fertilización (aclaro).

Una vez efectuada la puesta, la hembra tapa los huevos con la grava que sacó para hacer el frezadero abarquillado. Los machos seguirán defendiendo el territorio y atrayendo a nuevas hembras hacia los frezaderos para aprovecharlos debidamente. Es curioso ver a los pequeños cómo tratan de arrimarse a la puesta ganándose un testarazo del macho dominante, quien se cabreará de lo lindo si le impiden realizar el acto perdiendo algún huevo por falta de esperma como consecuencia de espantar  al aspirante, que nunca se dará por vencido. 

Al cabo de unos 50 días se producirá la eclosión de los huevos, que aún permanecerán durante más de una semana enterrados bajo la grava hasta que reabsorban el saco vitelino y empiecen a comer por sí mismos.

El cormorán

He escrito y hablado en varios medios que no hay masa de agua continental corriente o estanca en España que pueda mantener un contingente de cormoranes como el que soportamos. Señores de la Administración: sepan que cada año hay menos truchas y salmones y más cormoranes. A los pescadores nos quitan la pesca y cuando se zampan especies alóctonas, están robando a las aves de paso que cada vez tienen menos comida en España para sustentarse y terminar su campaña.

Cormorán junto a un río.

Se están dando casos de decadencia de especies emblemáticas de paso que cuando tenga un motivo claro que no sean los muchos cangrejos que se zampan los somormujos lavancos (pongo por caso), echaré las campanas al vuelo, pero voy a ser moderado en las aseveraciones, tanto como otros debieran serlo en las libaciones a fin de evitar leyes indecentes y tratos vejatorios al contribuyente que les paga sobradamente.
Dicen que el cormorán no es de ayer, ni mucho menos. Dicen que el cormorán grande es ni más ni menos que un prodigio de la evolución y yo les doy la razón. Dicen que está en la Tierra en sus diversas formas (grande, moñudo, etc.) desde hace millones de años y yo lo creo a pies juntillas. No puede ser de ayer un ave que, con la ayuda de sus patas y de sus alas, es capaz de zambullirse en el agua más de diez metros cogiendo peso para hundirse en todo su plumaje, que seca abriendo las alas como si de un “cuervo de cementerio de Espronceda” se tratara.

Y no se lo pierdan, puede estar más de un minuto dentro de una masa de agua y salir como si nada para zambullirse otra vez a los pocos segundos y comenzar la cuenta de nuevo. Sus alas tienen 1,60 metros de envergadura y todo lo feo que parece fuera del líquido elemento, se convierte en un ave preciosa cuando sumergido nada en el agua en superficie. Su pico es un arpón, une los dedos de sus fuertes patas con unas membranas poderosas capaces de adherirse a cualquier cosa o de cazar lo que no se imaginan ustedes si no lo han visto con sus ojos. Tiene la boca llena de dientes y como enganche un pez por donde sea, no lo suelta bajo ningún concepto.

Su pico es un arpón, une los dedos de sus fuertes patas con unas membranas poderosas capaces de adherirse a cualquier cosa o de cazar lo que sea.

Yo los contemplo en mi puesto palomero cuando en octubre y noviembre tenemos la desgracia de verlos venir en forma de uve a una velocidad que parece imposible. Pero verlos pescar en grupos de docenas en forma de uve en los pantanos es increíble, y más que con el número de ellos que nos visitan dejen algo para el resto de las aves. Son pescadores. Yo los he visto en mitad del campo y me he acercado a ellos, contemplando con admiración que se estaban zampando un nido de truchas.  

Con la somera descripción de su anatomía, ustedes comprenderán que un servidor se quede absorto cuando los ve zamparse con destreza los huevos de las truchas y hasta a los padres. Estas luctuosas aves pesan entre tres y cinco kilos.

No es de extrañar que la caza selectiva esté autorizada en media Europa, donde dan muerte a más de 5.000 cada año. ¿Pero aquí? Aquí quieren propaganda gratis los señores ecologistas aun cuando se carguen las especies. Sepan, señores míos, que acciones como ésta dan carta de naturaleza a los furtivos, que en vez de sancionados son aplaudidos. Ya, les hacen propaganda gratis, ¿no? ¡Campeones! Acabáramos. Sepan que cada vez se quedan más a criar en España, tanto los moñudos como los grandes.   

Cormorán grande.

Se cazan en menor cantidad de la que nos indica la biodiversidad de los ecosistemas

En España carecemos de censos y hasta de estimas debidamente actualizadas y consensuadas entre las partes implicadas, pero según se desprende de diferentes lecturas, habrá más de 3.000, predominando en el noreste de España. En Asturias se matan 340 cormoranes grandes y la SEO Birdlife y otras organizaciones similares sumamente atomizadas (pero bien subvencionadas) encima van y nos denuncian.

No. No escribo más que lo escrito por otros, aun cuando soy muy viejo para que me sorprendan con pecados nuevos. Por eso no quiero citar los lugares donde no se andan con ‘chanfainas’ y proceden en consecuencia de acuerdo con la Directiva Aves.