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¿Podemos? ¡Váyase usted a la mierda!

Se puede ser de derechas, se puede ser de izquierdas y se puede ser imbécil. Luego hay imbéciles de derechas e imbéciles de izquierdas, claro está, y también hay imbéciles de baba, es decir, imbéciles redomados, y no hay nada peor que a un imbécil de éstos le den pábulo, le den audiencia a través de un partido político, de un muro de Facebook o de una antena de radio o televisión para que vomite su demagogia podrida y barata sobre el colectivo que se cruce en su insano cerebro.

Es el caso del ‘animalista’ Juan Carlos Monedero, de la formación política ‘Podemos’, el cual, ni corto ni perezoso, se presenta con el siguiente texto (cito): “No estaría de más que los que defienden la caza explicaran qué se siente cuando se descerraja un tiro a un animal que tiene nuestros mismos ojos, que responde a los mismos mandatos, que somos nosotros mismos. Igual nos dábamos cuenta de que en determinadas circunstancias podían hacer lo mismo con nosotros”.

Este tío es el perfecto ejemplo de imbécil, no sé si de derechas o de izquierdas, pero de imbécil seguro, con sus siete letras, pues dice la Real Academia de la Lengua que imbécil significa alelado, escaso de razón, y este individuo de razón anda corto, muy corto, escaso, como requiere la segunda acepción del citado vocablo.

Dice este iluminado de tres al cuarto que los animales que cazamos tienen nuestros mismos ojos, pero no dice nada sobre los ojos del ternero del que salen los filetes que se come entre litrona y litrona, ni de los del avestruz del que sale la piel para fabricar la chupa de ir a las ‘manifas’.

Dice este iluminado de pacotilla que los animales que cazamos responden a nuestros mismos mandatos…, y a estas alturas no sé si él, yo o ambos nos hemos fumado demasiados porros, porque no termino de encontrar qué mandatos son ésos a los respondemos igual tú, yo, él y un cochino de Sierra Morena, y que conste que yo no fumo....

Pero todo lo anterior es peccata minuta comparado con su sentencia final. Quizás sea una malinterpretación mía, puede ser, y en tal caso borraré esta entrada tan pronto como se me haga entender lo contrario, pero en su frase final, en ésta (cito) “Igual nos dábamos cuenta de que en determinadas circunstancias podían hacer lo mismo con nosotros”, sólo puedo entre leer una acusación en toda regla a nuestro colectivo de asesinos en potencia.

Juan Carlos, bonito, si estás diciendo que los cazadores al ser capaces de descerrajar un disparo a un animal somos igualmente capaces de descerrajarte un disparo a ti -o incluso a una persona- ocurren dos cosas: la primera es que tú corres serio riesgo de ser denunciado por injurias por parte de un colectivo de muchos millones de personas, y la segunda es que yo corro el serio riesgo de ser denunciado por ti por insultos, porque sin falta de consultar lo que la RAE dice al respecto, puedo asegurar sin ningún género de dudas que eres un soberano y perfecto GILIPOLLAS.

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