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Se cazan ‘cuatro putos lobos’ y hablan de matanza

Compruebo, una vez más, que la mentira y la demagogia, si están relacionadas con la caza o con una especie ‘parcialmente cinegética’ como el lobo, nunca parecen ser suficientes en unos mensajes, unas soflamas, unos llamamientos que dan la impresión de estar dirigidos a lerdos, a personas desinformadas, a masas incapaces de pensar, de cuestionarse las cosas, y que sólo se mueven bajo discursos preñados de falsedad, basados en la exageración y sin ninguna conexión con la realidad.

Y si no, explíquenme cómo en una nota de prensa sobre la manifestación que está programada para el domingo 12 de marzo en Madrid bajo el lema ‘Lobo vivo, lobo protegido’, se puede tener la desfachatez de hablar de “constante matanza” o de que “esta especie emblemática sigue perseguida” en España, pidiendo por ello la “protección estricta del lobo ibérico en todo el país”.

Cartel de la manifestación del 12 de marzo.

Pero claro, si a la cabeza de los convocantes se encuentran Lobo Marley, Ecologistas en Acción, PACMA, Equo, European Greens, la Alianza Europea para la Conservación del Lobo e, incomprensiblemente, WWF, ya no puede extrañarnos que el comunicado recoja despropósitos como que “estas matanzas también perpetúan un modelo económico basado en actividades minoritarias, que sólo beneficia a unos pocos y elimina toda oportunidad de desarrollo de otras actividades que llevarían prosperidad al mundo rural. Un lobo vivo vale mucho más que uno muerto, en términos ecológicos pero también económicos”.

Basta ya de tanto embuste, de tanta calumnia, de tratar como gilipollas hasta a sus propios correligionarios. Según recoge el Anuario de Estadísticas Agrarias del Magrama, en 2013, último año de que se disponen datos en relación a las especies de caza y número de capturas, en España se cobraron 86 lobos. Con todas las reservas que merece esta cifra por su desactualización y porque no computa los que son abatidos por el personal de la Administración ni aquellos ejemplares que mueren de forma ilegal, comentar que sólo enCastilla y León se estiman cerca de 2.000 lobos y que para todo el país el número, tirando a la baja, no debe ser nunca inferior a los 4.000 lobos.

¿Es lógico, por tanto, hablar de especie amenazada, de especie perseguida, de especie objeto de una constante matanza? Parece cuando menos exagerado y, pensando mal, interesado. Que ustedes quieren defender al lobo y salir a la calle, no seré yo quien se lo impida; que sean más de cien organizaciones las que acudan a Madrid para mostrar su amor por este cánido, como si son cinco o cinco mil; que no estén de acuerdo con que esta especie sea cinegética, no lo comparto pero lo respeto. Eso sí, para su propio beneficio, que no el del lobo ibérico, no engañen a la gente ni toquen las narices a otras personas que ni piensan ni actúan como ustedes.

Otro de los carteles llamando a la manifestación prolobo.

Como recogía en el título a estas líneas, se cazan cuatro putos lobos en España y se monta la mundial, aun a pesar de que las capturas deberían ser mucho mayores (todos los años están por debajo de las autorizadas, que no deben superar el centenar) y no sólo por encima del río Duero, pues ya viene siendo hora de que la especie sea declarada cinegética por debajo de esta frontera natural. ¿Qué les pasa a ustedes con el lobo? No veo ningún celo ni debate tratándose de perdiz o conejo, jabalí o corzo, por ejemplo. Es cierto que el cánido atravesó momentos críticos en el pasado, pero ahora sus poblaciones son muy saludables y están generando bastantes daños, tanto a la cabaña ganadera como a la venatoria, como para hacer necesario el control de sus densidades en numerosas zonas.

Pienso que el lobo ibérico es un tesoro, una joya de nuestra naturaleza, un animal de incalculable valor ecológico que hace mejores a las especies con las que convive, pero igualmente pienso que hay que conservarlo y gestionarlo con valentía, no con la hipocresía exhibida por algunas autonomías, y la caza racional es una herramienta de lo más valiosa para cumplir con estas premisas.  

Para terminar, sólo comentar que el próximo domingo no quisiera estar en la piel de los ganaderos que sufren diariamente los ataques del lobo -y que reciben indemnizaciones, si las reciben, tarde, mal y nunca-  cuando vean por televisión -porque los informativos le dedicarán amplia cobertura- esta manifestación, pues seguro que sus palabras no serán precisamente de apoyo al compromiso inquebrantable que muestran estos ciudadanos por el animal que hace tambalearse su modo de vida.

 

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