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PACMA, ¡cuidado con las concentraciones, que las carga el diablo!

Informábamos hace unos días en esta web que el partido animalista PACMA había convocado una concentración el 1 de octubre en los Jardines de Colón de Córdoba para protestar contra la Diputación por participar en la organización de la feria Intercaza y de paso pedir, como es costumbre en cada uno de los eventos en los que está presente el Partido Animalista Contra el Maltrato Animal, el fin de la actividad cinegética.

Pues bien, a la concentración cordobesa del PACMA acudieron varias decenas de activistas, un centenar, según apuntan los pocos medios que se han hecho eco de la misma, con ánimo de reventar la exhibición o exposición de rehalas que tenía lugar en ese escenario y que estaba enmarcada dentro del programa de actividades de Intercaza.

Cartel de la concentración e imagen de la misma.

Sin embargo, dejemos a un lado la lamentable provocación que supuso este acto, que obligó a intervenir a la Policía Nacional tras entablarse una discusión y posterior pelea, y centrémonos en el número de animalistas que allí acudieron -todo lo más unos cien- en relación a los cazadores, agricultores, pescadores, gente del mundo del toro, etc., que se manifestaron la jornada anterior (30-S) por la capital cordobesa de forma multitudinaria (25.000 asistentes según fuentes policiales y más de 40.000 según la organización) para exigir respeto y defender el mundo rural.

Multitudinaria manifestación del mundo rural el 30-S en Córdoba.

Como no es mi estilo ser ventajista aunque con estos sujetos voy a empezar a serlo, ahí están las cifras de ambas movilizaciones para que cada uno saque sus conclusiones y, sobre todo, las palabras de la presidenta del PACMA en esta provincia: “Creemos que a partir de lo ocurrido ayer [por la manifestación del mundo rural del 30 de septiembre], mucha gente se ha dado cuenta de que tenemos que unirnos para demostrar que somos más que ellos. Poco a poco lo conseguimos”.  

Da la impresión de que si no es en la Puerta del Sol madrileña, el poder de convocatoria de ecologistas y animalistas baja muchos enteros y queda en evidencia. Y si encima la cosa tiene lugar en Córdoba, una de las provincias más cazadoras y con mayores recursos cinegéticos de toda España y donde la práctica venatoria cuenta además con el reconocimiento y apoyo expreso de la Administración, el ridículo del PACMA no ha podido ser mayor. Así que ya saben, ¡cuidado con las concentraciones, que las carga el diablo!

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