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Los animalistas, más locos que nunca, atizan a Sara Carbonero

La periodista Sara Carbonero.

Durante los días que he podido disfrutar de vacaciones en agosto, no exagero si comento que habré visto varios miles de fotografías -todas digitales- de los primeros años de vida de mis dos hijos. ¡Qué diferencia con respecto a su padre, que resume su infancia y adolescencia en tres o cuatro álbumes, uno de ellos monográfico de la Primera Comunión! Pues bien, aparte de la ilusión de comprobar cómo han cambiado a medida que han ido creciendo y de recordar tantos y tantos momentos de sus aún cortas existencias (el mayor va camino de nueve años y el pequeño de tres), la cosa quedó ahí. Y quedó ahí hasta que hace un par de días leí que a la periodista Sara Carbonero, mujer del futbolista Iker Casillas, le habían llovido las críticas de los animalistas por publicar en la red social Instagram la foto del cuarto de su hijo Martín con unos peluches de cabezas de animales (elefante, oso, león y cebra) colgados de la pared.

La periodista Sara Carbonero.

Para muchos de estos iluminados, los peluches que Sara e Iker le han colocado a su niño en la habitación guardan una relación directa con los trofeos de caza, y eso no puede ser y así se lo han hecho saber a la conocida periodista de Corral de Almaguer (Toledo), por cierto, una de las zonas emblemáticas de la caza de la perdiz de esta provincia, muy cerca de la localidad de donde es natural el bueno de Ismael Tragacete (Cabezamesada).

Foto subida a Instagram por Sara Carbonero y que ha provocado las críticas de muchos animalistas.

Ante tanto despropósito que me tiene francamente preocupado y lleva a pensar que esta gente, lejos de 'postureo', tiene un serio y grave problema mental, recordé que entre las imágenes visionadas en vacaciones, había varias de mi chico mayor, Felipe, siendo aún un bebé, junto a varios trofeos de caza míos y con un peluche de jabalí que le habían regalado Ricardo Medem y su esposa Rosalía.

Mi hijo Felipe, fotografiado junto a un trofeo de corzo y otro de jabalí y con el peluche de un jabalí.

Si les parece reprobable o criticable la acción de Sara Carbonero, no quiero ni imaginar lo que, en ausencia del respeto basado en el conocimiento del que hacen exhibición estos sujetos, amparados en la ‘valentía’ que otorga el móvil, ordenador o tablet, perdido completamente el juicio y seguros por la impunidad que otorgan aún hoy las redes sociales, serían capaces de teclear y enviar a la vista de estas fotos. ¿Me criticarían, insultarían y acosarían como a Mel Capitán y tantos otros cazadores, pedirían para mí la cárcel o la pena de muerte por tan perniciosa influencia a un menor, internarían a mi hijo hasta asegurarse de que el mal de la caza no ha calado en él...?

Menos mal que siempre hay luz al final del túnel, que a toda tormenta sucede la calma, representando esa luz y esa calma las palabras de mi buen amigo Manuel Iglesias, el cual nunca sintió atracción por la caza pero jamás olvidó que la educación, el respeto y la tolerancia son indispensables para una convivencia cívica y armónica. Éste fue su comentario a todo lo relacionado con la imagen subida a Instagram por Sara Carbonero y la reacción de los animalistas: “Me parece que esto es sacar las cosas de quicio... ¿Quiere esto decir que éramos racistas cuando jugábamos de pequeños con indios y vaqueros de juguete y siempre ganaban (como en las películas) los segundos? ¡Vaya disloque!”.

 

 

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