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¿Lección aprendida?

Si en una anterior ocasión me quejaba de la pasividad del mundo de la caza, ahora no puedo por más que congratularme de la reacción de nuestro colectivo quién, movido por la indignación, reaccionó positivamente ante lo que se nos venía encima con el nuevo Reglamento de Armas. Puede que las nuevas tecnologías de la comunicación y las redes sociales tengan un poco que ver en esto ya que en muy poco tiempo más de veinte mil alegaciones fueron recibidas en el Ministerio del Interior a cuenta del proyecto de reforma del Reglamento de Armas, un proyecto donde, más que la lógica, se percibía las tremendas ganas que los redactores del proyecto tenían por cercenar los derechos de los cazadores y de los armeros, sacándose de la manga extraños condicionamientos que harían desaparecer por “arte de magia” una buena parte de las armas de caza más utilizadas, amén de otras restricciones e imposiciones de difícil cumplimiento.

Y todo esto venía de la mano del apoyo y del desconocimiento de un vicepresidente del gobierno y Ministro del Interior. Y digo desconocimiento para no decir que dicho ministro, o mentía u ocultaba, pues un mes antes de la aparición del proyecto, había comunicado al presidente de la RFEC, que no se estaba trabajando sobre dicha reforma. Y luego, cuando apareció aquel bodrio infumable lleno de prohibiciones nuevas (a sumar a las que este “gobierno progresista” ha venido imponiendo a nuestra sociedad en estos últimos años), se justifico diciendo que la reforma sólo se hacía para cumplir las nuevas directivas de la Unión Europea (¿de nuevo por desconocimiento o es que a este hombre le va lo de no decir la verdad?).

La caradura, la falta de ética, la falsedad, la hipocresía y la poca vergüenza de nuestra clase política están llevando al desencanto a varias generaciones de ciudadanos y el descrédito a toda una generación de políticos que donde menos miran es hacia el pueblo que gobiernan. Uno llega a pensar que le toman por tonto.

La buena noticia llegó con la retirada del proyecto porque, entre otras cosas, no tenía ni pies ni cabeza, y a la redacción de otro proyecto de modificación donde si se recogen las reformas necesarias que nos exige la UE, y nada más. Y esto lo anunció el mismo vicepresidente al que, por una vez, le oímos decir la verdad.

Y es que no hay nada mejor que protestar con vehemencia cuando se acercan las elecciones. Y cuanto más jaleo se forme más caso le hacen a uno. Lo comprobamos el día que los cazadores dejamos atónitos a nuestra sociedad al manifestarnos en masa por la Castellana madrileña, y los hemos cogido de nuevo por sorpresa con la presentación de decenas de miles de alegaciones a la pretendida reforma del Reglamento de marras.
¿Hemos aprendido la lección? Espero que sí, y que además sigamos por el mismo camino y aumentemos nuestra protesta hacia otros frentes que nos afectan, porque si no estamos listos.

Por cierto, gracias a todos.