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Dislate cinegético

Y nos echamos las manos en la cabeza cuando sucede.

Y nos sentimos incomprendidos y atacados.

Y saltamos con dignidad “cuasi lacrimosa” porque sentimos que se ataca a la razón, ¡nuestra razón!

Pero obtenemos de nuestra sociedad lo que merecemos y recibimos de ella, y en sentido contrario, tanto como lo que nosotros hacemos por demostrar nuestras razones, es decir, para entendernos: como no hacemos nada, recibimos todo lo que consideramos injusto.
Miren, yo comparo a los cazadores (y yo me incluyo) con el joven púber que, terminada la fase de niño, comienza el cambio hacia la madurez en ese proceso que llamamos juventud, momento donde las revolucionadas hormonas se empeñan en conseguir una organización corporal y cerebral adecuada a los retos de la vida (madurez adulta), pero en el camino esto provoca muchos cambios que inducen a sensaciones de soledad, incomprensión, abandono, etc... Todo el mundo a nuestro alrededor cambia y, sin saber porqué, la vida se convierte en un afán egoísta de disfrute personal y al máximo, sin ser conscientes de las consecuencias de todo ello. Para el joven púber no existen deberes, los deberes son impuestos por la sociedad que no les comprende, para el joven sólo hay derecho... ¿les suena algo? A mi sí.

blogJEHemos crecido como cazadores pensando que, como la razón nos asiste, nada tenemos que hacer para defender nuestra actividad, pues es clara y comprensible. Y seguimos creyendo que, pues la razón nos asiste, los demás están equivocados. Así que como la razón nos asiste nada puede pasarnos. Y para más INRI nos extrañamos cuando vemos cercenados los derechos que la razón asiste ¡Hasta cuándo!

No me extraña la sentencia que prohíbe la caza de media veda en Castilla-La Mancha porque ninguno nos hemos preocupado, y hemos dejado correr el tiempo, confiando en nuestra razón y dejando en manos de un inexperto nuestra defensa. Tampoco me extrañan muchas de las otras cosas que están pasando y que sería largo y prolijo enumerar.

En cambio sí me extraña que, en los tiempos que corren, un gobierno progresista se dedique a prohibir con fruición y base sus fundamentos en “no dejar hacer” borrando una máxima que guía al pensamiento democrático, que no es otra que dar al individuo la capacidad y la libertad de elegir. Y más me extraña aún que no salgamos a la calle a protestar por tan indigno comportamiento. ¿Entonces? ¿Qué es lo que puedo esperar de un colectivo desunido, más preocupado por lo que cada uno puede hacer individualmente que lo que puede hacer por los demás? Nada.
Nos seguirán comiendo el terreno y nosotros pataleando desconsolados ¡pobrecitos de nosotros que somos unos incomprendidos!

¡Indignaros de una vez! Tomemos las riendas de nuestro propio destino y hablemos claro, alto y sin tapujos. Necesitamos demostrar a esta sociedad quiénes somos y lo que hacemos, y que la caza nada tiene que ver con la maldad. Y si queremos decir que la caza es una herramienta de gestión necesaria, hagámoslo en todos los foros y gritemos que la naturaleza nada tiene que ver con el concepto que Disne, creo que, al contrario, es una lucha permanente de vida y muerte, porque es así, y que nosotros formamos parte activa de ese círculo.

Tenemos instituciones y asociaciones, de carácter público y privado ¡utilicémoslas! Y si no nos gustan, ¡cambiémoslas desde dentro! Pero hagamos algo ¡Ya! Y de una vez, porque de seguir así el futuro se presenta negro, muy negro.