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TIEMPO DE HACER PERROS

Es curioso observar como el monte, una vez acabada la caza, se vacía de muchos monteros y sus perros. Sin embargo estos meses de “descanso” son los especialmente indicados para mejorar detalles de nuestros perros adultos, entrenar y educar los jóvenes e iniciar a los cachorros.

Un día de caza es un día de caza, no son jornadas indicadas para hacer experimentos con tal o cual cachorro. En una caza colectiva como es la del jabalí los monteros debemos ejercer una serie de derechos pero también de obligaciones, y una de ellas es llevar de caza únicamente perros contrastados y no maulas ni cachorros. Soy de la opinión de que no se debe llevar de caza un sabueso antes de que haya demostrado saber hacer rastro de la noche, levantar y seguir jabalí ÉL SOLO; bajo mi punto de vista, estos meses de primavera y verano son estupendos tanto para que los cachorros puedan tomar contacto con el monte, para hacer progresar cachorrones, limpiar de otra caza y educar perros jóvenes, corregir defectos en perros adultos, etc… Mantener en forma y mejorar genéticamente y en adiestramiento nuestros perros de rastro es fundamental para poder ejercer de un modo más eficaz y eficiente la caza del jabalí.

Gracias al empeño de la Federación Gallega de Caza hace unos años que en esta comunidad, con permiso explícito de cada coto, es posible perrear los sabuesos atraillados en toda la extensión de los acotados durante 10 meses al año. Aparte de esto, en un gran número de cotos existen zonas específicas de entrenamiento para campear perros sueltos también 10 meses anuales.

Moura_20_meses

Este modelo está resultando positivo. Cuando se trabaja durante todo el año con los perros éstos son cada vez de una mayor calidad y, frente a ciertas reticencias iniciales, el tiempo ha venido a demostrarnos que las poblaciones de jabalí no se han resentido por este tipo de prácticas, pero tampoco lo han hecho las poblaciones de cérvidos y otros animales, que, colateralmente y en concepto de “molestias”, se argumentaba que podían ser afectadas.

No puedo entender porqué la legalización de este modelo de campeo con perros atraillados tras la huella del jabalí no está más generalizado, puesto que es legal en Galicia y bajo determinadas circunstancias en otras comunidades como Cantabria, afianzado desde hace muchos años en toda la Cornisa Cantábrica y está siendo adoptado poco a poco por aficionados al jabalí en el Pirineo y otras zonas norteñas. Sin duda se trata de un tipo de campeo en el que, indiscutiblemente, el perro está perfectamente controlado en todo momento.

Pero... ¿por qué no ir más allá?. Por una parte las administraciones son cada vez más generosas (incluso apremiantes) a la hora de conceder cacerías por daños, es decir, fomentan la caza en periodo de veda, incluso en periodo de cría. ¿Por qué no sustituir este tipo de cacerías que cuentan con el rechazo de un importante porcentaje de monteros y cazadores por jornadas de entrenamiento de perros incluyendo la suelta? Seguramente no sea nada descabellado permitir este tipo de campeo estableciendo límites en el número de perros (no más de tres o cuatro por suelta) con posibilidad de multas si hay perros que persigan otra caza que no sea jabalí (cubriéndonos así las espaldas frente a posibles y razonables protestas de determinados colectivos).

En casos de especial virulencia en cuanto a protestas, daños, accidentes, sobrepoblación, podría incluso recurrirse a lo propuesto en el caso de terrenos vedados, reservas, parques... y demás terrenos en los que la caza está muy restringida o incluso prohibida.

Asimismo, y por otra parte, existe una fórmula nada explotada en España que es la de los parques de entrenamiento, muy comunes en Francia. Se trata de cercados de menor o mayor extensión (sobre unas 50 has, aunque los hay más pequeños especialmente pensados para cachorros y más grandes, para perros adultos)  en los que se introducen algunos jabalís e incluso otro tipo de animales y se cobra un precio muy razonable por llevar a entrenar perros sueltos de forma completamente legal. No es reconfortante ver como monteros norteños (Cantabria, País Vasco, Navarra, Huesca o Cataluña) ponen rumbo al país vecino para llevar sus perros a entrenar, dejando allí un dinero que bien podría quedarse de este lado de la raya.

Este tipo de iniciativas redundarían sin duda, repito, en una mayor eficacia y eficiencia en la caza del jabalí, aparte de generar un flujo más continuado a lo largo de todo el año de monteros en las zonas rurales con todo lo que ello significa.

Saludos.