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La fotografía procede de Cangas de Narcea

Así dejaron los lobos a este corzo asturiano tras cazarlo

En los últimos tiempos, y de forma similar a como ocurre con otras especies, el lobo, producto del crecimiento de sus poblaciones, se ha convertido en una fuente habitual de noticias, ya sea por sus ataques, por enfermedades, por su polémica caza, etc.
Corzo_Asturiano_Lobos_G Corzo asturiano cazado y devorado por los lobos en Cangas de Narcea.

El lobo ibérico es el mayor de los predadores que habitan nuestros montes, un auténtico superdepredador cuyas densidades, por fortuna y a pesar de las informaciones falsas de ecologistas y animalistas, han aumentado en las últimas décadas y hecho que su situación sea más que positiva, sobre todo en la mitad norte del país.

 

Sin embargo, como gran predador que es el Canis lupus signatus, su mejora poblacional lleva aparejados notables efectos o servidumbres, como sus continuos ataques a la ganadería, que generan una enorme conflictividad socioeconómica en las áreas loberas, y los no menos frecuentes ataques a la cabaña cinegética, con la reducción de las densidades de corzos, jabalíes, ciervos, etc., en bastantes zonas.

 

Ante una coyuntura como la que vivimos en la actualidad, con noticias casi a diario de ataques a vacas, ovejas, cabras, caballos…, los ganaderos indignados por la indefensión e incomprensión a que se ven sometidos, donde las indemnizaciones tardan en llegar o directamente no llegan, y hasta la aparición de ejemplares de lobo afectados por la sarna, la caza es la más eficaz y contundente medida de control de la cabaña lobera.

 

Pero a diferencia de lo que ocurre en otros países, donde estos aprovechamientos venatorios del lobo son asumidos con normalidad porque se trata de una caza racional y controlada de la especie, en España seguimos fuertemente condicionados por la radicalidad de ecologistas y animalistas, hasta el punto de mantener el río Duero como la frontera que marca el carácter cinegético del cánido, imposibilitando su caza por debajo del mismo y llevándose a cabo el control poblacional por parte de los agentes medioambientales en la mayoría de territorios al norte, además de haber sido suspendida la caza reglada en Castilla y León.

 

Y mientras seguimos en esta indefinición, las manadas de lobos siguen aumentando, colonizando espacios y extendiendo su poder predador no sólo a la cabaña ganadera, sino también a la cinegética, ésa por la que pagamos los cazadores y que se está viendo reducida alarmantemente en muchos escenarios, con los consiguientes perjuicios.

 

Ejemplos hay para dar y tomar, desde los machos monteses en Gredos a los jabalíes gallegos, desde los venados castellanoleoneses a los corzos asturianos, como este bonito macho cuya foto nos mandan desde Cangas de Narcea y que fue cazado y devorado por los lobos días atrás.