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ESTA ES LA VERDADERA CARA DEL ECOLOGISMO

La alcaldesa de Cenicientos desenmascara a los animalistas: "les descubrimos prendiendo fuego a una finca"

La actuación de los ecologistas durante los incendios sale a la luz desvelando su triste realidad: no ayudaron tras el incendio, quemaron fincas para robar perros y negaron la ayuda a discapacitados y monjas.
Un hombre contemplando una de las zonas devastadas por el incendio. (Fotografía: ABC ) Un hombre contemplando una de las zonas devastadas por el incendio. (Fotografía: ABC )

Las duras declaraciones de Natalia Nuñez, alcaldesa de Cenicientos, tras la extinción del incendio de Toledo y Madrid, ha desvelado la verdadera cara una vez más del ecologismo radical. El incendio que ha calcinado 2.200 hectáreas entre los municipios de Cenicientos, Almorox, Cadalso de los Vidrios y Rozas de Puerto Real, dejaba a su paso un rastro de hipocresía y poca vergüenza por parte de los grupos ecologistas que supuestamente fueron a ayudar, que ha desvelado la alcaldesa. Robos de animales en fincas privadas, la posterior extorsión a los dueños de los mismos, intentos de incendio de algunas de estas o ignorar la llamada de auxilio de un centro de discapacitados para irse a rescatar gatos a escasos metros, han sido algunas de las bochornosas y reprochables actuaciones de estos activistas durante el peor incendio de la historia de Madrid. 

 

Prendiendo fuego a fincas para robar perros 

 

Ha sido la alcaldesa de Cenicientos, Natalia Nuñez del PSOE, quien ha tenido que alzar la voz y denunciar los asaltos, el acoso y los intentos de incendio en fincas particulares para robar perros que han tenido que soportar en su pueblo por parte de los ecologistas. “El fuego ya estaba controlado. De hecho todas las fincas estaban a salvo, pero descubrimos de madrugada a varios animalistas prendiendo fuego a una finca. Han roto candados, se han llevado caballos, perros, burros...todo lo que podían”, relataba la alcaldesa visiblemente indignada. 

 

En medio del peor incendio de la historia de la Comunidad de Madrid, los animalistas se dedican a prender fuego a fincas particulares para robar animales. Pero lo más grave no es eso, es que son animales por los que luego se piden rescates y se chantajea a los propietarios que intentan recuperarlos, “les están pidiendo dinero a los dueños si quieren volver a ver a sus perros. Es lamentable. Desde el Ayuntamiento estamos pidiendo a todos los vecinos que denuncien a la Guardia Civil estos hechos. Los agentes ya nos han transmitido que han abierto una investigación. Desde luego, esto no puede quedar así”, denunciaba Núñez. 

 

Perros sí, discapacitados no

 

En el colmo del delirio que han protagonizado los animalistas, Hogar 2000 ha hecho las declaraciones más demolerodas. Se trata de un hogar de Cáritas en el que atienden a enfermos mentales y discapacitados de Toledo. Desde el centro pidieron ayuda a estos colectivos para evacuar a los enfermos, muchos de ellos en cama y con movilidad prácticamente nula, pero no fueron socorridos porque apenas unos cuantos metros más abajo había perros y gatos que rescatar. “Amo a los animales, pero también a las personas. Tenemos 27 enfermos, varios de ellos encamados, ¡los hemos tenido que evacuar a todos! Y por desgracia no hemos recibido ni un solo voluntario para nada. Los propios trabajadores que estaban de turno y otros que no lo estábamos, sin ambulancia ni nada y con nuestros propios coches lo hemos tenido que hacer. Nadie se ha preocupado de dónde pasarán la noche los enfermos”. 

 

Otro de los trabajadores revela además que no contentos con ignorar su llamada de auxilio, les cortaron el paso de salida: “Nos estamos deshumanizando como sociedad. Nuestros enfermos tienen movilidad reducida. Los animalistas estaban más abajo con decenas de vehículos para llevarse a los perros y obstruyeron los caminos que teníamos para salir. Finalmente la policía nacional nos rescató y se portaron fenomenal, menos mal”. Cuesta incluso creer semejante falta de humanidad. 

 

Hasta el arzobispo de Toledo, Braulio Rodríguez, ha manifestado su profunda tristeza ante lo ocurrido con los animalistas, al comprobar que nadie ayudó a las ancianas monjas el monasterio de San Bernardo. “Tuvieron que salir con sus carritos a las cuatro de la mañana y nadie ha hablado de ellas y sí de los perros”, denunciaba el clérigo.