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Una acción que dispara el riesgo sanitario

Un centenar de animalistas asalta una granja porcina en Barcelona

Este pasado fin de semana, durante la madrugada del domingo 18 de marco, un centenar de activistas animalistas asaltó una granja de cerdos en Sant Pere de Vilamajor (Barcelona).
Animalistas_asaltan_granja_G Los animalistas dentro de la granja, en una secuencia grabada por uno de ellos.

Los radicales pertenecen al movimiento Meat The Victims. Durante unas cuatro horas, permanecieron dentro del recinto, pasándose por alto todos los protocolos de seguridad alimentaria. Cuando el propietario de la granja avisó a los Mossos d´Esquadra, los animalistas fueron sacados del recinto.

 

Un riesgo sanitario

 

El sindicato agrario, Unió de Pagesos (UP), después del asalto, ha reclamado a las autoridades y Administraciones que actúen ante este hecho "por el alto riesgo sanitario que conlleva". Además, como es evidente, se suma a ello que los radicales  irrumpieron en una propiedad privada sin autorización, con el correspondiente delito que debería conllevar.

 

Así lo ha exigido también el colectivo agrario, que considera que el asalto no debe quedar impune y “la presencia de personas no autorizadas y sin ningún control dentro de una granja representa un alto riesgo para la salud de los animales".

 

En un comunicado, UP ha recordado que “los ganaderos catalanes, como los del resto de los de la Unión Europea, deben cumplir "unas normas estrictas de bienestar animal para asegurar una producción respetable y segura" y que, por otra parte, ha supuesto para el sector "un gran esfuerzo de adaptación tanto en el ámbito económico como en el de gestión de las granjas y en el cuidado de los animales".

 

Los animalistas han centrado su protesta en las condiciones que viven los animales en el recinto y han pedido su liberación, portando pancartas que rezaban “Liberación animal ahora”. A su juicio, los cerdos están expuestos a mucha “crueldad”. Desde el colectivo agroganadero se ha negado la mayor. Unió de Pagesos ha aclarado que las instalaciones, como ocurre en la mayoría de los casos, cumplen con las directrices de bienestar animal marcadas desde Europa.

 

 

Asimismo, las granjas "han ampliado el espacio en el que se encuentran los animales, han modificado los revestimientos de suelo, han agrupado cerdas para mejorar su bienestar, y los ganaderos mantienen los lechones con las madres entre tres y cuatro semanas para que se puedan alimentar de leche materna".

 

Pero no se trata de las únicas medidas y mejores efectuadas. Los propietarios y ganaderos también aseguran que las granjas se han adaptado para disponer de un aislamiento del exterior y protegerse de posibles enfermedades, con vallas exteriores en las naves y las ventanas. De la misma forma, está prohibida la entrada a todo el personal no autorizado por el riesgo sanitario que conlleva.

 

Pero de poco sirve aplicar algunas de estas medidas, si un grupo de estos radicales animalistas se salta la normativa a la torera y se cuela sin autorización, como ha ocurrido en este caso.