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En los Países Bajos

Más de 200 animalistas atacan una granja porcina y los ganaderos responden volcándoles los coches

Hace unos días, más de 200 activistas animalistas atacaron una granja de cerdos en los Países Bajos y los ganaderos respondieron al sabotaje volcándoles los coches.
Animalistas ganaderos HOlanda Ante el sabotaje animalista, los ganaderos respondieron volcando los coches.

Se produjo la semana pasada en el municipio neerlandés de Boxtel. Alrededor de 250 animalistas se congregaron en una finca porcina y la ocuparon durante horas. En su sabotaje, reclamaron llevarse los cerdos.

 

Mientras algunos de los animalistas se parapetaron en el interior de las instalaciones, otros tantos se apostaron fuera de la granja, gritando consignas como "No hay excusa para el abuso animal". Como confirmaron algunos de los radicales, la granja fue elegida al azar para realizar esta acción violenta.

 

 

También acudieron a la zona más de 400 ganaderos para reivindicar sus derechos y llevaron a cabo una contraprotesta. Ante la poca efectividad de las autoridades y, viendo como los animalistas estaban saliéndose con la suya, los propietarios respondieron volcando los coches con los que los animalistas se habían desplazado.

 

En ninguno de los casos, la violencia es justificable, pero la reacción de los ganaderos demuestra el hartazgo por los constantes ataques realizados desde el colectivo animalista. En este aspecto, los productores han llegado a una situación límite, y muchos de ellos ven cómo las autoridades no responden ante los radicales que hacen uso de la violencia de forma habitual.

 

Como ocurre con los ataques de osos o lobos, tanto en España como en el extranjero, el odio animalista también provoca que el futuro y el porvenir de los ganaderos y sus familias esté en juego.

 

Finalmente y, pasadas varias horas, los animalistas fueron desalojados de las instalaciones y más de medio centenar fueron detenidos.

 
No obstante, lo peor llega ahora para los ganaderos. Y es que según apuntan algunas fuentes, los cerdos de la explotación podrían tener que ser sacrificados. Muchos de los radicales que ocuparon la granja provenían de países donde la peste porcina está en auge. Al haber llevado a cabo acciones similares en otras fincas ganaderas, el riesgo de contagio es evidente. Sin duda, una absoluta ruina para los propietarios de los animales.

 

Animalistas ganaderos holanda

 

Los radicales que atacaron la granja pertenecen al movimiento Meat The Victims. Se trata de la misma asociación que el pasado mes de marzo asaltó una granja porcina en Sant Pere de Vilamajor, en la provincia de Barcelona.

 

Durante unas cuatro horas, los radicales permanecieron dentro del recinto, pasándose por alto todos los protocolos de seguridad alimentaria. Cuando el propietario de la granja avisó a los Mossos d´Esquadra, los animalistas fueron sacados del recinto.

 

En ambos casos, no solo nos encontramos ante un grave riesgo sanitario, sino que también se trata de un delito donde los animalistas irrumpieron en una propiedad privada sin ningún tipo autorización.

 

Como ocurre en toda Europa, los ganaderos deben cumplir unas normas estrictas de bienestar animal para asegurar una producción respetable y segura. Para el sector, los cambios han supuesto un gran esfuerzo de adaptación tanto en el ámbito económico como en el de gestión de las granjas y en el cuidado de los animales. Pero de poco sirve si tienen que enfrentarse a este tipo de acciones que se repiten debido a la impunidad reinante.

 

 

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