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Cuando los cereales ya han sido cosechados en buena parte de España

Trucos para cazar jabalíes en espera en los girasoles

En agosto es frecuente que los jabalíes estén entrados en carnes, pues la primavera y la recién segada cosecha de cereal suelen dar buen juego. Ante ello, los guarros serán más fáciles de fijar en bañas y revolcaderos que en los lugares de pitanza, pero...

...aun así, en
este mes las noches son cortas y siempre se puede plantear un aguardo nocturno en
los cultivos que en agosto están en plenitud o empiezan a estarlo, dado
que también a los guarros les gusta acudir al banquete con la
maduración en su punto y, por tanto, una vez se piquen en viñas,
girasoles o huertos, será difícil que no acudan a recolectar lo que
entienden que es suyo, pues en el campo nace. Otra cosa es que algún que
otro jabalí pague la factura y se deje su piel a cuenta de los daños agrícolas.

La atracción de las pipas

En este mes, las pipas de girasol negras y no blancas, en su torta, son el mejor reclamo para cualquier jabalí, y ello es fácilmente comprobable con tan sólo pasear por cualquier parcela de este cultivo, apercibiéndose de las secuelas de las incursiones nocturnas del cochino.

Cuando son muchos los guarros que entran, la realidad es que esto nos llamará la atención enseguida, pues nos será muy fácil ver cómo son muchos los tallos quebrados con su torta sobre el suelo, comida de una forma tan limpia que dudaremos si no fueron las aves las verdaderas causantes. Pero las huellas viejas y nuevas sobre el campo labrado por el hirsuto cuadrúpedo pondrán negro sobre blanco a nuestras dudas.

Aunque también las aves rematan o acaban con las pipas de las tortas que el jabalí echa al suelo en la noche (tórtolas, torcaces...), el que destroza y come muchas noches es el jabalí, y prueba de ello es que todos los tallos viejos y nuevos están tronchados por el mismo punto, como consecuencia de acometer el guarro su derribo para poder tener sólo a su alcance la torta elegida.

Especialista

El jabalí es un especialista en extraer las pipas de cada torta elegida, dado que sin apenas mordiscos parece aspirar el fruto, dejando tan sólo unas pocas pipas en la parte central de cada girasol. De todo ello nos daremos cuenta si andamos por las parcelas de pipas durante varios días consecutivos muy de mañana, de forma que podamos comparar, por el estado de las plantas derribadas, cuáles sí y cuáles no lo fueron la última noche o las anteriores.

Jabalí a la salida del monte.

Es posible que cuando se dé una buena extensión de girasol, el guarro se esté picando en una zona concreta del cultivo y, conforme pasen los días, la cambie por preferir otra, al estar las pipas más en su gusto en la nueva zona, pues una vez que están muy secas no son de su total agrado. Esto motiva que no tome en septiembre tanto los campos de girasol de aceite.

Secreto para buscar dónde aguardar

Hay que inventariar los campos que visitemos y luego intentar ver por dónde entra y sale del girasol el jabalí. Serán la posición y el estado del tallo de cada planta derribada indicios de por dónde suele trazar cada nuevo trayecto dicho jabalí. El estado de las hojas de cada tallo de girasol nos indica, al estar más o menos marchitas, el tiempo que hace que el guarro visitó el cultivo.

Buen guarro cazado en una espera de agosto.

Si atendemos a este detalle, podremos, incluso, por la mucha práctica, especializarnos en estipular qué noches viene visitando el guarro el girasol, pues el color o tonalidad de la planta comida es todo un diario nocturno de cuanto sucede y de cuándo el bicho acude. Personalmente puedo afirmar que, una vez se pican los guarros a una parcela de pipas de girasol, será muy habitual que estén en la misma durante diez o doce días, por lo que, para aguardarlos, es siempre más aconsejable -después de registrar el terreno- plantear el aguardo de salida del cultivo que de entrada al mismo.

Entran tarde y tardan poco en comer

En zonas de girasol es frecuente que los guarros entren tarde a comer y que no tarden mucho en hacerlo. Aun así, en los terrenos donde se sienten muy tranquilos (como en las fincas de caza menor) suelen pasar muchas horas comiendo. Ello es fácil de comprobar, pues donde permanecen algunas horas son también muchas las heces que dejan. Y no olvidemos que cuando la deyección es grande, es porque también su propietario hace bulto.

Pezuña de jabalí impresa en el suelo.

Si como consecuencia de alguna tormenta estival tenemos la suerte de que la pezuña del jabalí queda impresa, será fácil aproximar por dónde viene y por dónde marcha el jabalí, no sólo el día de lluvia, sino también el resto.

Se debe tener muy presente que no es fácil tirar al guarro una vez está dentro del cultivo. Además, es muy probable que cuando entre y salga tampoco se pare en la orilla o linde. Al jabalí no le gusta dejarse ver en la noche y, si se destapa, no lo hace despacio. Prueba de ello es que, casi siempre, los girasoles de las orillas o márgenes no son tocados.

(Texto: J. M. R. / Fotos: Archivo)

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