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Con rifles y escopetas, aguardando la entrada de un macareno

Esperas de jabalí: ¿hay un calibre ideal?

Salvo que se sea un apasionado de la espera, no es necesario adquirir un arma y un calibre específico para la misma. En circunstancias normales, el disparo en aguardo no resulta complicado y el guarro en el momento de recibirlo está en cierto modo vendido.

En esperas nocturnas al jabalí se suele disparar sobre un animal parado, cruzado, desestresado y a una distancia media o corta. Con tal panorama se debe esperar un disparo certero, y en ese caso prácticamente cualquier calibre de caza hará bien su función.

Dos premisas

Como aquí se trata de elegir, elijamos, y busquemos para este menester un calibre medianamente contundente, con el fin de no tener que pistear ni siquiera unos metros, pues hay que tener en cuenta que la oscuridad de la noche y un cochino herido no son buena mezcla.

Jabalí abatido en espera con rifle.

Contundente, sí, pero relativamente lento (a distancias cortas resulta irrelevante unos cientos de pies por segundo menos), para evitar de esta forma destrozar más carne de la debida.

¿Qué calibre cumple esos requisitos?

Pues muchos, pero me quedaré con uno europeo, el 8x57, calibre agradable como pocos y que cumple a la perfección con todo lo necesario para ser un especialista en esperas.

Cajas de balas del calibre 8x57.

Ésa es mi elección personal, lo que no quita que haya otros muchos calibres que pueden cumplir sobradamente con el cometido de dar con un viejo navajero en el suelo, desde los más pequeños, como el .243 Winchester (siempre que coloquemos la bala en su sitio), hasta el 9,3x62, pasando antes por el polivalente .30-06 Springfield, cualquiera de la gama 6 milímetros, el 7x57 Mauser o el 8x68S, por poner sólo unos ejemplos.

Si nos decantamos por una escopeta

Una opción muy interesante para las esperas es la que nos ofrecen las balas de escopeta. Tienen el inconveniente de que a más de 40 ó 50 metros pierden velocidad y casi toda su efectividad, pero si tiramos con una paralela o superpuesta del calibre 12 cargada con una bala a menos de esa distancia, podemos estar seguros de que el jabalí ni se moverá del lugar donde unos segundos antes estaba comiendo tranquilamente.

Balas de escopeta.

Su gran poder de mortandad es de vital importancia si queremos cobrar el animal y dejar de un lado los quebraderos de cabeza que pueda traernos un posterior pisteo.  

(Texto: IA Sánchez / Fotos: A. A.Á. y Archivo)

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