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Escasez codornicera, pocas tórtolas y unas palomas que siguen salvando la caza veraniega

Codorniz, torcaz y tórtola: balance final de una media veda a la baja

La media veda 2018 ha sido un cúmulo de desvaríos coronado por una nefasta gestión llevada a cabo tanto por algunos mandamases de la caza como por las ignorantes y vagas autoridades venatorias de las recargadas y mal utilizadas administraciones oficiales.

La codorniz ha escaseado, la torcaz ha disminuido debido a que las tormentas no la han dejado criar y las tórtolas comunes en la mitad norte no se ven y en la otra mitad son cebadas y aun así siguen bajando. La tórtola turca no se puede cazar a no ser por daños. Me duele decir y escribir que esta media veda la ha salvado la paloma doméstica, que anda por los arrabales de los grandes pueblos y ciudades.

Pero lo que me parece de cobardes es eso de hacer tanatoestética precisamente a través de quienes mintieron descaradamente utilizando eufemismos tales como el muy socorrido de las “irregularidades coturnas”. Esos mequetrefes, de la excepción hacen la regla, y encima creen sentar cátedra con sus hipocresías de confesionario carcomido y garrafón de tintorro consumido por no ser moderados en las libaciones.

Codorniz

Hasta la misma víspera de la desveda de la media veda, ciertos sujetos de todos conocidos por bobalicones y engreídos insistieron hasta la saciedad en que estábamos ante un gran año de codorniz debido a una agricultura que en concomitancia con la meteorología y el retraso de la cosecha cerealista, habían propiciado una sobreabundancia coturna como nunca se había visto. ¡Qué bestias! Sólo les faltó decir que tenían que vivir una encima de otra como las sardinas en sus tabales.

Llegó el día de la desveda y para el mediodía más de un 99% había capturado entre cero y tres pollitos de codorniz como pardales. En algunos casos el disgusto fue mayor, pues las pocas, muy pocas, grandes que no estaban con su pollada, tenían todavía el rosario de huevos dentro. Es más, muchos llegaron a ver nidadas de huevos recién aplastados o sin aplastar por el laboreo e incluso se encontraron codornices incubando.

Codorniz aplastada entre los terrones de un girasol.

Y para distorsión de la temporada, los primeros días los machos cantaban como un ochote bilbaíno. Pero enseguida se metían en los girasoles o los maizales y poco a poco se dejaron de oír. La desbandada de cazadores fue general, los hoteles bramaban, los bares se cabreaban, los campings se vaciaban y allí sólo quedamos los que teníamos casa o éramos vecinos del lugar admirando la percha de fulano de tal a quien nadie vio cazar.

Algunas excepciones

La excepción que confirmó la regla se dio en los páramos donde debajo estaba la vega, los ríos al aire libre o subterráneos (capas freáticas), donde los más aplicados capturaron un promedio de media docena diaria casi hasta el final, pero ojo, que en muchos páramos había tantas como en la vega, o sea, ninguna.

Y la excepción más grande, que daba la vuelta a la provincia, era alguno que el primer día llegó a las dos docenas con pollos y todo. Pocos. Muy pocos. Pues las perchas que retraté son las de varios cazadores juntos aun cuando aparezca uno. O la de varios días. Termino este rosario de cuentas infelices diciéndoles que los últimos días no se cazó y que muchos cotos cerraron o no abrieron, lo que nos dice bien a las claras la verdad venatoria de algunos voceros.

Cazador y sus perros en una provechosa jornada de codornices.

Digan, y no mientan, que la climatología en primavera y a principios de verano jugó la mala pasada este año, ya que las codornices se marcharon sin acuse de recibo y las que no lo hicieron fue debido a que criaron tarde.

Todavía no sé a santo de qué los señores federativos candidatos a tener cargo y dietas en Mutuasport (paga bien), defienden lo indefendible haciendo encaje de bolillos. Y cuando no, pueden referirse a la tórtola común o a la codorniz para cantar sus grandezas. Se refieren a la media veda en general y escriben del conejo a fin de que entre en el cómputo todo lo cazable para -en su caso- tener una salida honorable.

No me parece mal lo que hace mi querido amigo José Luis Garrido. Ni mucho menos. No niega el mal año coturno en cabecera y escribe que el año perdicero va a ser de primera. Bueno. Se la juega. Pero se ven polladas de perdiz mayúsculas a falta de cosechar los girasoles, segar la alfalfa, cosechar las patatas y el maíz, que es donde se guarecen por estas fechas. También hay que poner freno a los muchos depredadores protegidos y sin proteger, a un laboreo que mata más que la escopeta, a los perros y a los gatos salvajes del campo.

Codornices anilladas

Este año se han abatido más codornices anilladas que otros. Es curioso y eso tiene su explicación en los movimientos migratorios. Movimientos que se desconocen y ya por desconocer, hasta se ignora el área de distribución, cuando si más los pasos en función de la meteorología.

Anilla en una codorniz cazada esta media veda.

Yo adjunto fotografías y no hago cávalas ni brindis al sol. Voy a tramitar la anilla de un amigo y no quiero enfrentamientos de por medio, aun cuando  ahora los tendría hasta de cuerpo presente. 

Resto de especies

  • Tórtola turca: sólo se puede cazar por daños y parece ser que causa muchos, a juzgar por los lugares donde está permitida su caza, motivo éste por el que los cazadores queremos dejar la cosa bien sentada a fin de  evitarnos malos entendidos y peores acciones contra el colectivo.
  • Tórtola común: de Madrid para arriba su presencia es meramente testimonial o de paso cuando su caza está vedada. En la mitad sur peninsular ha bajado un poco, pero se siguen haciendo buenas capturas en lugares donde se permite su estabilización mediante bebederos, comederos, siembras de leguminosas, oleaginosas y similares.
  • Torcaz: muy abundante donde se la aquerencia, igual que las tórtolas comunes.
Palomas comiendo en un rastrojo.
  • Paloma zurita: bajando.
  • Bravía: Muy bien.
  • Conejo: donde su autorización ha sido por plaga, hubo y sigue habiendo muchos, tal y como ocurre con el jabalí.

(Texto y fotos: Miguel Ángel Romero Ruiz)