Pasar al contenido principal
INTERVENIDOS EN DOS AÑOS

Más de 700 lazos y trampas de furtivos retirados en el Parque de los Toruños

En los últimos dos años, los agentes de vigilancia y seguridad del Parque de los Toruños han intensificado la campaña contra el furtivismo, en la que han logrado interceptar cientos de artilugios destinados a esta práctica ilegal.
Material retirado por los agentes forestales destinados al furtivismo, un total de 760 artilugios Material retirado por los agentes forestales destinados al furtivismo, un total de 760 artilugios

El furtivismo sigue siendo una lacra que atenta contra los ecosistemas y la biodiversidad, pero que además mancha el nombre de todo el colectivo de cazadores. A lo largo de los dos últimos años, se han retirado solo en el Parque Metropolitano Marisma de los Toruños y Pinar de la Algaida un total de 760 artilugios destinados a esta actividad ilegal

 

Los artículos confiscados constituyen un total de 465 lazos de estaquilla, 213 perchas, 80 lazos de corbata con alambre y dos redes huroneras, piezas todas ellas empleadas para la actividad furtiva que fueron confiscadas y entregadas a Medio Ambiente. La gestión y las tareas de vigilancia y seguridad del perímetro del parque, están a cargo de la Consejería de Fomento, Infraestructuras y Ordenación del Territorio, a través de la Agencia de Vivienda y Rehabilitación de Andalucía. 

 

La mayoría de estos objetos fueron localizados y retirados de las zonas de pinares pertenecientes al término municipal de Puerto real, en Cádiz. La junta ha explicado que todas las tareas y labores de vigilancia, tuvieron que intensificarse a partir del año 2015, cuando fueron localizados en los alrededores de las lagunas hipersalinas del parque, una serie de cepos. 

 

Los cepos suponen un atentado contra la fauna de extrema gravedad, que pueden acabar indiscriminadamente con la vida de cualquier especie, incluso de las protegidas. Pero que también pueden suponen un riesgo para las personas y precisamente, fue el riesgo que entrañan para la integridad de los usuarios del parque una de las cosas que puso en alerta alas autoridades y que les obligó a intensificar la campaña. 

 

Así, a raíz de aquel descubrimiento, se activó un dispositivo de refuerzo para intensificar la vigilancia, para tratar de impedir la práctica del furtivismo con estos utensilios, al tiempo que se recomendaba a las personas usuarias extremar la precaución en la zona del parque donde entonces aparecieron dichos cepos. Como consecuencia del refuerzo de esas tareas ha sido posible intervenir todo el material que ahora ha sido entregado a los agentes de Medio Ambiente. 

 

Un lastre, una lacra social que perjudica a todos los cazadores 

 

Hace nada fueron detenidas 8 personas que se encontraban practicando el furtivismo dentro del Parque Nacional de Doñana, mientras realizaban una batida nocturna con perros en la que abatieron un jabalí. La guardia Civil pudo detenerlos e identificarlos, gracias a que previamente habían localizado varios lazos colocados en la misma zona.

 

En el municipio de Estriégana, en Guadalajara, han sido detenidos otros dos furtivos que fueron sorprendidos por los guardas medioambientales a los que intentaron atropellar cuando se dieron a la fuga. Ambos fueron detenidos finalmente y ahora se enfrentan dos delitos por atentado contra agentes de la autoridad y otro por tenencia ilícita de armas. 

 

También en Guadalajara, el Servicio de Protección de la Naturaleza ha detenido a dos personas y está investigando a otras cinco por varios delitos de furtivismo y tenencia ilícita de armas. En Madrid, en el municipio de Torrejón de Ardoz, la Policía Nacional ha detenido a dos furtivos como presuntos autores de un delito contra la fauna cuando portaban siete cabezas de corzo, armas y diverso material para llevar a cabo sus fechorías. 

 

Los cazadores son los principales afectados por una actividad deleznable e ilícita que atenta de forma continuada contra la fauna y que daña la imagen de un colectivo, que lejos de estas prácticas, dedica su tiempo, su dinero y su esfuerzo en conservar el medio ambiente y la vida silvestre que lo habita. 

 

El furtivismo es un lastre que arrastramos todos los cazadores, contra el que hay que combatir con todo el peso de la ley y denunciar todas aquellas prácticas irregulares que se detecten ante los cuerpos oficiales del Estado. Es tarea y responsabilidad de todos acabar con una práctica tan nociva, que en el siglo XXI no tiene cabida por que casi nadie furtivea por hambre, como si pasaba antaño.