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Repasamos las mejores razas de muestra que nos llevarán al éxito con la ‘africana’

5 perros de bandera para la codorniz

Aunque no esté siendo una media veda para recordar, la ilusión de los cazadores siempre está intacta. Pero cada año, cuando las temperaturas son altas y el sol calcina los campos, llega la llamada de las codornices.
Perros_ECC57_G Braco alemán posando junto a una nutrida percha de codornices y alguna que otra tórtola.

Cada raza de muestra posee cazando unas características
propias: su pasión en el campo, su sagacidad para enfrentarse a las piezas, su
aguante al estrés... Trote, galope y aguante de la muestra son sus señas de
identidad. No en vano se ha afirmado que una raza se conoce por su modo de
mostrar. Es la media veda la oportunidad de oro para depurar las capacidades
del perro, conducirlas hacia ese punto en el que nos son útiles, lo que hace
que nos resulte agradable cazar con unos perros y no con otros. En definitiva,
algo tan sencillo como controlar a nuestro compañero.

La labor en este periodo es conseguir que el perro recupere
su estabilidad y equilibrio cinegético, aumentando su umbral de resistencia al
estrés físico y psíquico que cazar le exige. Hemos de recuperar su sentido de
colaboración en la caza mediante el reforzamiento del lazo o vínculo afectivo
que le une a nosotros, lo que se traduce en una mejor obediencia, estimulación
y motivación para desarrollar su trabajo. Para lograrlo utilizaremos los
premios cuando actúe bien y no los castigos en los posibles fallos. Si
esperamos mucho del perro al que estamos poniendo a punto, más debemos esperar
de su maestro, porque el éxito en el aprendizaje del animal va a depender más
del maestro que del alumno. Para obtener una respuesta positiva de un perro se
necesita paciencia, persistencia y práctica, todo ello en grandes dosis.
Paciencia para enseñarle, sin recurrir a castigos, lo que pretendemos que haga.
Persistencia en la aplicación de las enseñanzas. Se necesita fuerza de voluntad
y convicción para repetir cuantas veces sean necesarias las enseñanzas, pues
los perros aprenden por repetición.

Cuando finalice la media veda, los que aprovecharon estos
días para poner a punto a sus perros en vez de darse ellos el placer de cazar
(ambas cosas son compatibles) tendrán a sus canes a punto para la general,
cuando las perdices, batalladoras y arriscadas, dan todo su esplendor al
ejercicio venatorio. Y ahora veamos estos cinco magníficos perros de bandera para la caza de la
codorniz.

Epagneul bretón

Un francesito de lujo, el pequeño bretón es uno de los perros más completos de la moderna cinofilia. Sin ser un perro duro, es un animal que en el campo trabaja recio, con valor. Muestra con firmeza, siendo el único epagneul que hace tal cosa. Para con la cabeza bien alzada, captando las emanaciones de la pieza. Posee un excelente equilibrio psíquico, templanza y alegría naturales. Si se nos pusiera en el brete de elegir tres de entre su buen puñado de virtudes, me quedaría con las siguientes: funcionalidad, vientos y cobro. Es el epagneul bretón un perro práctico, funcional y de trabajo por encima de cualquier otra consideración. Su reducida talla y sus grandes dotes hacen de él el más funcional perro de muestra. Sus dotes olfativas son de primer orden, nariz sobrada para cualquier pieza en cualquier terreno, por lo que con las codornices no encuentra ninguna dificultad. Aguanta bien la muestra y guía con soltura y perfección. Y en el cobro es posiblemente uno de los mejores, al que desde luego no superan las razas germánicas de muestra, con un cobro seguro y rápido, no dejando en el campo ninguna pieza.

Pointer

Esta raza tiene una gran “nariz de verano”. Todos sabemos que el calor y la ausencia de humedad dificultan la labor olfativa de los perros, pero el pointer aguanta bien estas condiciones adversas. También su pelo corto le favorece. Un animal dotado de potenciales cinegéticos asombrosos debe ser nominado para cazar codornices. Son perros que salen a comerse el campo, cruzan el rastrojo como flechas, recorren las linderas a la cerrera, todo frenesí y velocidad, una forma de caza buena para las perdices pero reñida con la codorniz, que los perros deben detectar, guiar y mostrar con un ritmo más pausado. En manos de un cazador que lo sepa contener, que controle al perro y no sea el pointer el que le controle a él llevándole de correcaminos tras sus huellas, el pointer es un excelente codornicero. En cazaderos amplios se le puede dejar un buen margen de movilidad, por lo que cazarán más a gusto, más en la línea de su patrón. La codorniz aguanta mucho antes de volar, lo que facilita al perro unas muestras muy bonitas. Y sin duda es una de las mejores opciones para cazar la codorniz en pastizales y zonas de matorral sin cultivos, y todos son muy buenos en el rastrojo.

Pointer de bandera.

Setter inglés

Bueno para todo, no lo iba a ser menos para las codornices, pero tiene en el pelo largo su mayor enemigo en verano. Una jornada de caza en condiciones de extrema sequía y alta temperatura incide negativamente sobre el perro, que tiene un consumo exagerado de glucógeno muscular motivado por el esfuerzo. Su temperatura corporal sube a límites de hipertermia que el animal compensa eliminando mediante la respiración vapor de agua. La condensación del vapor de agua eliminado por el pulmón se acumula en las fauces en forma de agua, un proceso que le obliga a reponer pronto el agua perdida. Aunque por propio instinto de supervivencia el perro se detendrá antes de que sobrevenga el shock de la hipertermia, mucho antes su rendimiento habrá decaído de modo considerable. El pelo largo contribuye a mantener alta la temperatura corporal del animal, por lo que tendremos que estar atentos a su correcta hidratación. Al margen de estas consideraciones, el setter inglés es un codornicero de primera, rápido, tenaz y con esas hermosas muestras felinas que tanto gustan a sus aficionados. No le amilanan las dificultades, más bien al contrario, se crece ante ellas. Caza con nariz en alto, confiado en sus buenos vientos, y da gusto verlo zigzaguear por el cazadero. Rinde mejor con la fresca de la mañana y los días en que las temperaturas son más moderadas.

Setter de bandera.

Setter Gordon

Es posiblemente el setter más versátil y el que menos eco ha encontrado en el mundo de la cinegética europea. En el periodo de formación de las razas británicas, el cazador continental promedio era muy diferente del deportista (sportman) promedio inglés. El Gordon se asemejaba en muchos aspectos a algunos de los más veteranos epagneul (o spaniels) de Francia, Alemania o Países bajos (münsterländer, langhaar, stabyhound, etc.), lo que unido a su mayor corpulencia y menor velocidad que el pointer y los otros setters, hicieron que calara menos en el gusto popular de una Europa continental deslumbrada con la velocidad de las razas británicas. Fue un error, pues son perros para una caza intensa y altamente instintivos en el campo, que se adaptan sin dificultad a cualquier tipo de cazadero y pieza. Con el tiempo el setter Gordon ha ganado popularidad en países como Francia, con una población cercana a los diez mil ejemplares cazando. Por su potencia física y ritmo moderado, se adapta muy bien a la codorniz, que busca en diagonales serpenteantes, la cabeza alta, la nariz sobre la horizontal y una extensión mediana de búsqueda que hace que pocas veces atropelle a las africanas.

Braco alemán

Es una de las razas más apreciadas por los cazadores españoles y de las más extendidas en Europa, muy utilizada para codorniz y perdiz. Se puso de moda hace ya unos años y es un perro ‘diez’ por sus muchas cualidades. Más duro que el pointer y el setter inglés, resistente al calor y a la falta de agua, a las dificultades del terreno y a la maleza, es la eficacia hecha perro. Los expertos destacan su carácter tesonero, fuerte, polivalente, capaz de crecerse en la dificultad, y además sensible, en especial con su dueño. También hablan de su nariz, la pasión en la caza, una muestra firme y un cobro innato. En resumen, estamos ante uno de los perros más completos, como podremos comprobar en la próxima media veda, donde soportará bien las altas temperaturas, hará una búsqueda inteligente sin derrochar su energía en carreras infructuosas, buscará a la velocidad adecuada para que las codornices no se le queden atrás, nos las mostrará evitando que se la jueguen con su capacidad para meter la nariz al suelo cuando es necesario, deshaciendo así los peones de los pájaros resabiados y cobrará con prontitud y eficacia. ¿Qué más se puede pedir?

Braco de bandera.

(Texto: E. de Benito / Fotos: Archivo)

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