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ESTÁ OCURRIENDO EN TARRAGONA

Más de 40 cerdos vietnamitas colonizan un parque y los animalistas impiden la solución

En Tarragona, se ha formado una piara de más de 40 cerdos vietnamitas que se han asentado en un parque urbano, impidiendo su disfrute a los vecinos y los animalistas ponen trabas a la solución del problema.
Los cerdos vietnamitas en el parque público de Sant Pere i Sant Pau, en Tarragona Los cerdos vietnamitas en el parque público de Sant Pere i Sant Pau, en Tarragona

Los cerdos vietnamitas se pusieron de moda como mascota en muchas ciudades. Gorditos y graciosos, hacían las delicias de muchas personas que se encaprichaban de uno para tenerlo como si de un perro se tratase, viviendo en sus casas en las ciudades. Los hemos llegado a ver paseando con correa y arnés, o incluso con algún tipo de prenda vestidos. Pero la realidad es que estos animales no dejan de crecer y pronto abandonan esa forma juvenil, convirtiéndose en un cerdo de hasta 100 kilos y en un estorbo en cualquier casa, por lo que mucha gente los liberaba en cualquier sitio. 

 

Los cerdos vietnamitas se han soltado por cientos, a manos de gente que estaba hartos de tenerlos en casa o que no podían convivir con un animal de ese tamaño, por lo que han colonizado muchas áreas salvajes de nuestro país y se han hibridado con los jabalíes silvestres, provocando la aparición de piaras enteras de los ya conocidos como ‘cerdalíes’. Algo que amenaza la especie del jabalí a lo que se le debe poner freno cuanto antes. 

 

En la Junta de Andalucía por ejemplo, una de las zonas más afectadas por los cruces entre vietnamitas y jabalíes, se ha aprobado su caza en la nueva Orden General de Vedas para exterminar a todos los híbridos de la especie, que lo único que hacen es dañar las poblaciones salvajes de jabalíes y amenazar la continuidad genética de la especie. En Tarragona ahora se enfrentan a esta nueva invasión de animales pseudo-domésticos, que ha decidido tomar los parques de las ciudades y pueblos. 

 

Los animalistas piden que “se den en adopción”

 

El problema de los cerdos vietnamitas asilvestrados fue detectado ya en 2017 en la zona  de Sant Pere i Sant Pau, pero gracias a la mala gestión del Ayuntamiento y a la asesoría y las trabas de los grupos animalistas, en dos años se ha pasado de un par de ejemplares a más de 40. Todo ello en el peor momento por el riesgo de la entrada en España de la PPA, teniendo en cuenta que Tarragona sería una de las primeras regiones en verse afectadas por la enfermedad si llegara. 

 

Los primeros ejemplares fueron detectados en el bosque que hay detrás de la Llar de Jubilats y en un parque público, pero atraídos por la comida que depositaban los vecinos de Sant Pere i Sant Pau, acabaron instalándose en el parque. Entonces apenas había un par de ejemplares, una hembra adulta que han bautizado como ‘Julieta’ y una cría, que ha crecido y se han dedicado a procrear aumentando exponencialmente el número. La Guàrdia Urbana intentó capturarlos con jaulas sin éxito

 

Organizaron entonces una reunión en la comisaría con la veterinaria municipal, la jefa de los Serveis a la Ciutadania y asociaciones animalistas. El acuerdo al que se llegó fue la captura, la esterilización, la colocación de un chip a los ejemplares así como buscarles un destino para que pudieran ser adoptados. Capturaron a ‘Julieta’ que pesaba ya más de 90 kilos y el ayuntamiento ofertó públicamente los trabajos para capturar los animales y darlos en adopción. 

 

Solo se presentó una entidad animalista pero no llegaron a un acuerdo así que aquello quedó desierto y los animalistas se lavaron las manos para trabajar en la adopción de los vietnamitas. Todo esto hay que decir que la situación es ilegal, porque además de suponer un peligro para los vecinos, pueden provocar accidentes de tráfico y estos animales pueden ser portadores de enfermedades como la hepatitis C. 

 

Todavía no se le ha dado ninguna solución y mientras siguen viendo como las hembras se quedan preñadas y la población sigue aumentando. Resulta increíble que nadie le pida responsabilidades a los animalistas que no consintieron abatir los ejemplares que invaden las zonas urbanas, sino que soliciten su adopción pero luego entre ellos, no adopta nadie. Un ejemplo más de la hipocresía de su discurso, ‘salvemos a los cerdos vietnamitas’ pero se dan la vuelta cuando hay que ‘adoptarlos’ tal y como ellos han solicitado.